Así celebraron en privado don Juan Carlos y doña Sofía su 30º aniversario como soberanos

"Un día más"
Las palabras pronunciadas por el Soberano en las Palmas de Gran Canaria llegan a todos los españoles el 22 de noviembre - la fecha en la que se cumplían los 30 años de su proclamación- durante la última etapa de su viaje oficial a las Islas. El Rey, que aseguró vivía la celebración de su aniversario "como un día más", empezaría la jornada junto a doña Sofía en la localidad turística de Adeje, en el Sur de Tenerife, donde inauguraron el Palacio de Congresos "Magma Arte y Cultura". Una impresionante construcción abierta al mar desde la que se puede ver la isla de la Gomera. Acompañados por el presidente del Gobierno canario -les entregó como regalo un bañador para la infanta Leonor-, los Reyes tienen, nada más llegar al nuevo edificio, un corto encuentro con algunos de los periodistas que cubrían la visita. Es entonces, cuando don Juan Carlos dice que, aunque esta fecha encierra para él muchos sentimientos, no siente nostalgia por el pasado, por los primeros años de su reinado; que el balance es positivo y que seguirá "dando guerra mientras el cuerpo aguante" . También, que seguirá "apoyando y trabajando por España" muchos años más, aunque -añadió- "30 más serían demasiados".

Finalizado el acto, don Juan Carlos y doña Sofía emprenden camino, en un coche oficial, hacia Santa Cruz bordeando el Océano Atlántico. A esa misma hora, 30 años antes, los Reyes abandonaban las Cortes, también en un coche oficial, para iniciar su primer paseo como Monarcas por las calles de Madrid. Y a esa misma hora, entrarían, también, por primera vez en el Palacio Real como Reyes de España. Pero estamos en 2005 y don Juan Carlos y doña Sofía, de viaje oficial en las Islas Canarias, llegan al histórico Hotel Sheraton Mencey, de Tenerife. La Reina, guapísima y con un brillo muy especial en los ojos, lleva un traje de chaqueta y falda verde botella de seda salvaje, zapatos a juego y como complementos, además de sus inseparables pulseras, un collar y un broche de piedras semi preciosas. El Rey, tostado por el sol, con traje de verano y zapatos marrones, está contento y sonríe abiertamente.

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