La Princesa de Asturias reaparece en un acto oficial en el homenaje al Rey

La presencia de doña Letizia en el único acto institucional organizado para conmemorar el trigésimo aniversario de la proclamación del rey Juan Carlos fue un hecho excepcional y, en ningún caso, debe ser interpretada como una vuelta definitiva de la Princesa de Asturias a la vida oficial.
La solemne recepción de ayer noche, 23 de noviembre, era realmente importante para la Familia Real quien ha visto como estos últimos días, el Rey ha rechazado todo protagonismo ensalzando, emocionado, con cada una de sus palabras, a la sociedad española, sin olvidarse de los suyos.

Una hija más
Con un dos piezas combinadas en azul noche y negro, de Felipe Varela, y unos preciosos pendientes en oro blanco de Cartier, la Princesa ocupó su lugar al lado del Príncipe, en el salón del Trono, durante el desfile de saludos, e hizo un rápido paseo por los corrillos que se formaron tras el besamanos -el rey lo quiso así para propiciar el encuentro con todos- para volver a casa cuanto antes con su hija, la infanta Leonor.
La Princesa de Asturias, que fue acogida como una hija por los Reyes en el palacio de la Zarzuela nada más anunciarse su compromiso, no quiso permitirse no estar al lado de la Familia -en este caso, de su suegro, el Rey- y como cualquier otra mamá en apuros buscó la manera de permanecer alejada de la pequeña Leonor durante algunas horas sin que ésta tuviera problemas de alimentación.
Al igual que para otros millones de mamás en el mundo, doña Letizia sabe que pudiendo,lo mejor que puede hacer por su hija en estos primeros meses de vida es amamantarla. Ya lo dijo en público cuando, el pasado 7 de noviembre, después de permanecer ingresada una semana en la clínica Ruber, contestó con un "según me lo vaya permitiendo la lactancia de mi hija" a la pregunta de cuándo volvería a incorporarse a la vida oficial.

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