Siendo aún un adolescente, el príncipe explicaba a los periodistas: "La democracia es el Gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Pero yo asocio la idea de la democracia a la libertad: que cada uno pueda sentirse libre en todo momento y expresar sus opiniones sin que se lo impida nadie". Esta lección aprendida a lo largo de unos años en los que su padre, el Rey, se ha significado precisamente por su defensa de la libertad de todos los españoles, recibe el 30 de enero de 1986 su más clara formulación institucional al comprometerse don Felipe con su juramento en las Cortes españolas en el Congreso de los Diputados. "Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetando el derecho de los ciudadanos y de las comunidades autónomas, y fidelidad al Rey".

Y el Rey, tras la celebración de la jura, le impone a su hijo, por ofrecimiento del propio Gobierno, el collar de la Orden de Carlos III, máxima condecoración civil, después del Toisón de oro, reservado éste a la prerrogativa real. Don Felipe es el tercer heredero al trono que jura una Constitución en España al alcanzar la mayoría de edad. Predecesores suyos habían sido: Isabel II, 1843, y Alfonso XIII, en 1902.

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