Don Juan Carlos, treinta años como Rey de todos los españoles

Don Juan Carlos I ha reconocido, tres décadas después de su proclamación como Rey, que se siente "más que nunca ilusionado y resuelto a seguir dando lo mejor de sí mismo para contribuir a integrar cuantos esfuerzos favorezcan nuestra convivencia e impulse nuestro progreso". El Rey aprovechó el acto de entrega de las medallas del oro al mérito deportivo 2005, celebrado ayer en el auditorio de las Palmas de Gran canaria, para explicar cómo se sentía pero, sobre todo, para hacer un breve repaso de lo que para él han significado estas tres décadas "ligadas a la apasionante aventura de construir nuestra democracia" en comunión con todos los españoles.

Don Juan Carlos, que decidió enmarcar las celebraciones de esta importante fecha, dentro de la agenda de la corona trabajando como cualquier otro día, rechazó ser el protagonista de una jornada histórica y atribuyó, a cambio, todos los méritos a los españoles.

"Mi gratitud a la Reina"
"Son muchos los recuerdos y sentimientos que, en estos momentos, se agolpan en mi corazón, empezando por mi gratitud a la Reina, por su constante apoyo, sensibilidad y entrega, y sin olvidar el respaldo que siempre he recibido de mis hijos... ecuerdos ligados a la apasionante aventura de construir nuestra democracia, de recuperar plenamente nuestras libertades, de situar a España en el lugar que le corresponde, y de impulsar treinta años de estabilidad, crecimiento y mejora del bienestar económico y social de la gran mayoría de los españoles. Pero es, ante todo, el pueblo español quien en estas fechas merece un homenaje de gratitud, respeto y admiración por su esfuerzo, generosidad, responsabilidad y sacrificio volcados en la decisiva tarea de hacer de España un país moderno, abierto y solidario, unido, a la vez que plural y diverso, patrimonio de todos los españoles por igual".

El Rey quiso volver la vista atrás no para imponerse medallas sino para ser agradecido con la sociedad española y con su familia sin olvidarse de hacer llegar unas emocionadas palabras a las familias de las víctimas del terrorismo, así como a todos aquellos servidores del estado que "perdieron la vida en el cumplimiento de su deber".

Asimismo, el monarca, antes de regresar a La Mareta -residencia de Patrimonio Nacional-, la casa donde viviría el último Fin de Año junto a su madre, la Condesa de Barcelona, hace cinco años, dedicaría al Príncipe de Asturias el mejor de los elogios.

Visiblemente emocionado, y refiriéndose a la entrega que ha supuesto para él el ejercicio de la Monarquía Parlamentaria, no dejó pasar la oportunidad para hablar de los "sentimientos... Ese mismo espíritu de servicio, que son los que también animan al [Príncipe de Asturias], que representa la mejor garantía de continuidad del compromiso de servicio de la Corona a España.

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