Todos estamos en vilo. Pendientes del estado de doña Letizia e impacientes por arrancarle al calendario el número preciso de hojas para conocer al primogénito/a de los Príncipes de Asturias, que agota sus últimas semanas o días, tal vez horas, en el vientre materno. Así, mientras llega el caprichoso momento del nacimiento del futuro/a Heredero/a, se desata en España la fiebre por conocer sobre el particular todos los detalles y los ciudadanos se zambullen en un maremágnum de apuestas, porras, quinielas, votaciones y predicciones de todo signo sobre la fecha del parto y el sexo y el nombre del bebé.

"Ni siquiera los médicos lo saben"
En la recta final del embarazo de la Princesa, las noticias sobre la llegada del nuevo miembro real y todo lo que a él concierne han tomado los medios de comunicación, que han dado mecha a la curiosidad popular con un gran abanico de versiones. Y es que, desde la falsa alarma del pasado 18, que obligó a ingresar de urgencia en la Clínica Rúber a [doña Letizia] por unas contracciones, a instancias de su ginecólogo, el doctor Recasens, para controlar así su estado mediante el procedimiento de monitorización, ha calado hondo la sensación de que el parto está al caer. A la vuelta de la esquina.

Según la versión oficial, la naturaleza es la que manda y, aunque la Princesa sale de cuentas a mediados de noviembre, el parto podría producirse en cualquier momento. Así, haciendo gala de su sentido del humor, el [príncipe Felipe] comentó a los periodistas durante la recepción ofrecida en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional que el nacimiento podría ser la primera semana de noviembre, o la segunda, quizás la tercera y por qué no la cuarta. "Ni siquiera los médicos lo saben", declaraba el pasado martes el Rey en una conversación que mantuvo con los periodistas al término del ejercicio de maniobras de la Unidad de Defensa de Artillería Antiaérea.

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