Los Reyes finalizan su visita a las Azores con la promesa de volver

Don Juan Carlos y doña Sofía han pasado tres días en el archipiélago invitados por el presidente de Portugal, Jorge Sampaio, y su esposa

Don Juan Carlos y doña Sofía iniciaron el miércoles una visita de carácter privado y de tres días a las islas Azores invitados por el presidente de Portugal, Jorge Sampaio, y su mujer. A pesar de la fuerte vinculación que el Rey ha tenido siempre con el país vecino -pasó en él gran parte de su infancia durante el exilio de sus padres en Estoril- éste ha sido el primer viaje que los monarcas han realizado al archipiélago, de origen volcánico y clima templado y situado en mitad del Atlántico.

Don Juan Carlos, que es desde hace mucho tiempo un gran amigo del presidente portugués y han compartido veladas siempre que su agenda se lo ha permitido -la última vez en Lisboa, donde almorzaron juntos en la residencia particular de Sampaio- había mostrado interés en visitar el único territorio portugués que hasta ahora desconocía, por eso aceptó encantado la invitación que este año le ha hecho su gran amigo de Portugal antes de que éste deje la presidencia de la República en marzo del año próximo.

Durante todo el tiempo que han permanecido en el lugar, los monarcas han estado protegidos por las mismas medidas de seguridad que tienen en España. Sin embargo, esto no les ha impedido disfrutar de la belleza natural y las costumbres de las islas de Terceira, Faial, Pico y San Miguel, que han visitado durante los últimos tres días.

Primera parada: Terceira
El viaje dio comienzo el miércoles poco después del mediodía, cuando Sus Majestades llegaron, procedentes de Mallorca y en el avión ‘Falcon 900’ de la Fuerza Aérea Española, a la Base Aérea de Lages en la isla de Terceira. Guiados por Sampaio y su esposa, María José Ritta, los Reyes contemplaron, desde un engalanado balcón, el tradicional festejo taurino denominado ‘la corrida a corda’ en Angra do Heroísmo, capital de la isla. Se trata de una especie de encierro que se celebra todos los años entre mayo y octubre y en el que, en calles y plazas, los más atrevidos corren detrás de unos toros sujetos por dos grupos de pastores con camisa blanca. En esta ciudad, declarada por la UNESCO 'Patrimonio de la Humanidad' cuatro años después de que en 1980 la ciudad fuera seriamente dañada por un terremoto, los soberanos tuvieron también ocasión de visitar el puerto y el centro histórico.

Después del almuerzo, los cuatro visitaron la primera fortaleza de la ciudad, el castillo de San Luis. Más tarde, pasearon por las empedradas calles de la isla, se detuvieron en la terraza de un café y, tras conversar durante unos minutos, visitaron la rica decoración de azulejos y su fachada pintada en un chillón color azul de la iglesia-convento de San Gonzalo, la primera que se construyó en Angra, en 1545.

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