La princesa Letizia no es anoréxica. Es delgada, sí, y lo está más aún desde que contrajo matrimonio con el [príncipe Felipe], cierto, pero no porque no coma. Lo dijo muy claro la Casa Real, el pasado 2 de marzo, en un inusitado comunicado, firmado por el portavoz de palacio Juan González-Cebrián Tello, ante las diferentes informaciones aparecidas en diversos medios de comunicación que aludían a la disminución de peso de la Princesa: "Es absolutamente falso que doña Letizia padezca esa enfermedad".

La Princesa de Asturias tiene muy buen apetito. Come absolutamente de todo, lo que no quiere decir que no tenga sus predilecciones gastronómicas como cualquier persona. Empieza el día con un fuerte desayuno de tostadas con aceite de oliva, jamón serrano y fruta. Para almorzar, prefiere tomar dos primeros, que un primero y un segundo. Le gustan sobre todo las verduras de la temporada, especialmente las alcachofas, si bien, no tiene problemas ni con las carnes, ni con el pescado. De hecho, le encantan las parrochas -unas sardinas de tamaño pequeño muy populares en Asturias-, el salmón del Sella y, al igual que al Príncipe, la caza.

La cornisa cantábrica da muy bien de comer. Doña Letizia, que se ha criado en Asturias, siempre que encuentra un momento libre, corre a su tierra natal, donde, además de disfrutar de sus familiares y amigos, lo hace de sus deliciosos manjares. Su abuela, Menchu Álvarez del Valle, ha dado de comer en numerosas ocasiones a la Princesa y, desde su compromiso con el Príncipe, también lo ha hecho a don Felipe. En el 36º cumpleaños del Príncipe de Asturias, ambos almorzaron con doña Menchu en Ribadesella. La anfitriona les había preparado para la ocasión algunos de los platos más típicos de la región y que más gustan a la Princesa. Conmenzaron el almuerzo con Boroña, un pastel al horno con base de hojas de higuera, relleno de lacón, chorizo y tocino; a continuación, degustaron fritos de pixín (rape) y, por último, crema de arroz con leche, uno de los postres preferidos de [doña Letizia]. Si hay algo a lo que no se puede resistir es al dulce, especialmente al chocolate.

Más sobre

Regístrate para comentar