La Familia Real transmite los mejores deseos para el mundo en la recepción de año nuevo

Sus Majestades los Reyes, acompañados por el resto de la Familia Real, ofrecieron ayer jueves, en el Palacio Real de Madrid, la tradicional recepción de principios de año al Cuerpo Diplomático acreditado en España. Un acto en el que se pone de manifiesto el desarrollo de las relaciones diplomáticas y se comparten los proyectos que acaban de iniciarse o que se pondrán próximamente en marcha. Antes de dar comienzo el besamanos que precedió al discurso doña Letizia conversó animadamente con la Reina Sofía y con las infantas, quienes, una vez más, destacaron entre las damas asistentes a la velada por su gran elegancia.

La Reina, siempre impecable, lució para la ocasión un espectacular vestido negro con encaje y, como únicos adornos, un collar de perlas y un broche de perla y diamantes. La princesa Letizia vistió un favorecedor conjunto de terciopelo de la gama de los rojos, formado por una chaqueta entallada, con escote redondo y cinturón brocado con lazada a un lado, y una falda larga évasée. Como complemento más destacado, una cartera de mano de boquilla, a juego con el cinturón. Ocho meses después de haberse convertido en la esposa de Don Felipe, doña Letizia -en estas mismas fechas se anunciaba que entregaría su ramo de novia a la Virgen de Atocha- camina completamente segura por los salones de palacio como Princesa de Asturias.Buenas maestras tiene en la Reina y en las Infantas.

La infanta Cristina con un vestido de pre-mamá
Doña Elena apostó por un elegantísimo conjunto de chaqueta de terciopelo en tono oscuro sobre cuerpo estampado de flores y falda de raso de color blanco. Pero fue doña Cristina, que espera su bebé para principios de verano, quien, sin lugar a dudas, acaparó todas las miradas. Y es que la Infanta nos regaló en esta gran cita oficial sus primeras instantáneas pre-mamá. Doña Cristina asistió a la tradicional recepción con un precioso vestido morado de seda, de corte imperio y escote drapeado cruzado, con limosnera en la misma gama de colores, y, como joyas, un conjunto de anillo, pulsera y pendientes de brillantes y rubíes.

Una vez concluido el besamanos, don Juan Carlos, en sus palabras, recordó a las víctimas del terrorismo y a las del maremoto del Sudeste Asiático, ofreciendo la ayuda de nuestro país en la reconstrucción de la zona, y repasó las líneas generales de la política exterior española, con especial mención a la ampliación de la Unión Europea y el Tratado Constitucional, así como a las relaciones con Iberoamérica, Estados Unidos, y diálogo euro-mediterráneo. "Como todos los años, la Reina y yo deseamos expresarles, en nombre propio y de toda nuestra Familia, los mejores deseos de felicidad personal, así como de paz y prosperidad para los Estados que tan dignamente representan..."

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