La reina doña Sofía y la princesa Letizia, dos buenas amigas

Gran parte del protagonismo de las jornadas marineras, que vivió el fin de semana pasado la Familia Real española con motivo de la sexta edición del Trofeo de Vela Su Majestad la Reina en aguas valencianas, se lo llevaron la reina Sofía y la princesa Letizia, que con su presencia en las regatas ha recibido, en cierta forma, su bautizo de mar.

El segundo día de las regatas, vestida de manera cómoda y deportiva, la esposa de don Felipe siguió con gran atención las evoluciones de los veleros desde el yate Omega I, junto a Manuel Casanova, responsable del Náutico, y el almirante Marcial Sánchez- Barcáiztegui, quienes la pusieron al tanto de los pormenores de la competición. Según se supo, [doña Letizia] siguió el desarrollo de las pruebas desde alta mar, a bordo de la citada embarcación, perteneciente a la organización del evento, con el fin de interferir lo menos posible en la competición.

Tiempo para confidencias
Sin embargo, en las últimas jornadas, y mientras el Rey y el Príncipe competían por un buen puesto en la clasificación, [doña Sofía] y doña Letizia, que pasaron muchos ratos juntas, tuvieron tiempo para compartir confidencias y charlar amistosamente mientras esperaban el regreso de sus esposos. A las dos, con un aire muy informal y juvenil, se las vio muy unidas y sonrientes, al tiempo que charlaban o comentaban detalles sobre el desarrollo de las regatas o, quizá, de la vida familiar.

En todo caso, lo que no dejó la menor duda con su comportamiento, incluso ante las cámaras de los informadores, es que el cariño y la complicidad les une. Esta primera visita de doña Letizia a Valencia como esposa de [don Felipe] ha servido para confirmar algo que parece innegable: la joven y bella princesa está plenamente integrada en la [Familia Real española], en cuyo entorno se siente cómoda y querida.

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