La semana pasada, el benjamín de los duques de Palma de Mallorca y nieto menor de don Juan Carlos y doña Sofía, Miguel Urdangarín de Borbón, que el 30 de abril cumplió dos años, vivió uno de sus días más emocionantes: su primera fiesta de fin de curso. El pequeño lo celebró con sus compañeros del jardín de infancia al que acude, en Barcelona, pero tuvo una visita muy especial, la de su abuela la Reina doña Sofía. Sus padres, la [infanta Cristina] e Iñaki Urdangarín, también le acompañaron.

Miguel salió a recibirles en la puerta de la guardería y mostró una amplia sonrisa al verles llegar. Llevaba en la mano un ramo de flores para entregárselo a doña Sofía, y lo hizo de tal manera que la Reina vivió momentos de emocionante alegría al recibirlo. Las imágenes que reproducimos en estas páginas hablan por sí solas. Agachándose para ponerse a la altura de su nieto, doña Sofía le dio un cariñoso beso y un abrazo, mientras le dirigía unas palabras.

Unos metros más atrás, los duques de Palma de Mallorca presenciaban la emotiva escena sin poder evitar, como es natural, que en sus rostros se reflejara la alegría y felicidad que estaban viviendo. Iñaki llevaba en su mano una pequeña cámara de vídeo para grabar, sin perder detalle, un día tan especial para su hijo.

Después del encuentro en la puerta, todos ellos pasaron al interior del centro, donde estuvieron más de una hora junto a los maestros, cuidadores y familiares de los demás alumnos. Doña Sofía, que había viajado desde Madrid a la Ciudad Condal para no perderse la primera fiesta de fin de curso de su nieto, fue en esta ocasión una abuela más, y como tal estuvo charlando con todos ellos. En años anteriores ya estuvo presente en las mismas celebraciones de sus otros nietos.

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