El rey Juan Carlos I, un gran entusiasta del deporte rey, no ha podido evitar arropar personalmente a la selección española con motivo de su segundo encuentro en la Eurocopa de Portugal. Hasta el estadio Bessa de Oporto, feudo del Boavista, se trasladó el monarca español para apoyar con su presencia a los jugadores de Iñaki Sáez en su enfrentamiento contra Grecia.

’A por el segundo’
Don Juan Carlos llegó a Oporto cerca de las dos de la tarde (hora local) para almorzar en el hotel Carlston Pestana con el Presidente de la República, Jorge Sampaio. Junto a ellos, estuvieron presentes la primera dama lusa, María José Ritta; el Duque de Palma, Iñaki Urdangarín; la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. Durante el encuentro, el Rey estuvo acompañado en el palco por el presidente de Portugal, quien abandonó el campo a la media hora del inicio del partido para viajar rumbo a Lisboa y asistir a las 20:45 (hora española) al partido Rusia-Portugal. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue quien encabezó la delegación española en el pasado encuentro de España contra Rusia.

El Rey, que llevaba el broche de la Eurocopa en la solapa de su chaqueta, protagonizó una de las anécdotas más simpáticas del encuentro cuando, tras celebrar con una amplia sonrisa el gol español (Fernando Morientes), pidió a los jugadores con una oscilación de mano que fueran ‘a por el segundo’. Asimismo, junto al Rey, presenciaron el encuentro cerca de diez mil españoles que animaron a la selección española en las gradas del estadio portugués con banderas, pintadas en la cara con los colores nacionales, silbidos y vítores. Todos, testigos de un duelo reñido y apasionante que ha concluido con un empate a uno.

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