Su Majestad la Reina doña Sofía adora a los niños, un hecho del que ha dejado constancia en cada una de sus apariciones públicas. Y esta ocasión no ha sido la excepción. Durante su octavo viaje de apoyo a la Agencia española de Cooperación Internacional, la Reina ha dado muestras una vez más de lo que le inspiran todos los pequeños sin hogar: amor y solidaridad.

Una Reina profesora
Inició en Manila la primera jornada del viaje de cooperación, que se prologará hasta el próximo día 9 de marzo. Y fue allí precisamente, en la capital filipina, donde doña Sofía visitó el centro de acogida a niños de la calle de la Fundación Makabata. Rodeada por los pequeños y contagiada por su espíritu vivaracho, la soberana, como si se tratara de una profesora más, se puso a enseñar mates a sus entusiastas alumnos.

120 niños sin hogar que podrán cursar estudios gracias a la directora, Maruxa Pita, una monja teresiana española que lleva en el archipiélago más de cuarenta años, y a la Fundación Reina Sofía que colaborará económicamente con este proyecto para que ninguno de estos niños se quede sin colegio.

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