La infanta Cristina asiste al funeral del príncipe Takamado en Japón

La infanta Cristina en representación de la Familia Real española ha asistido, en Tokio, al entierro del príncipe Takamado, primo del emperador de Japón, fallecido el jueves, 21 de noviembre, a la edad de 47 años, de una parada cardiorrespiratoria, después de jugar un partido de squash contra el embajador de Canadá en Japón, Robert Wright.
Takamado, séptimo en la línea de sucesión al trono del país del Sol naciente, estaba casado con la princesa Hisako, tenía tres hijas y era el tercer hijo del príncipe Misaka, hijo del emperador Hiro-Hito.

1,5 millones de euros en servicios funerarios
Muy unido a la Familia Imperial, el Príncipe Takamado, ha sido enterrado con todos los honores, después de que el Gabinete aprobara el plan presentado por la Agencia de la Casa Imperial de gastar 1,5 millones de euros en servicios funerarios y en la construcción de una tumba. Aunque los servicios funerarios celebrados por la Agencia son ritos religiosos, las arcas del Estado los financian por tratarse de miembros de la familia imperial que ostentan cargos públicos, según afirmó el gobierno.

Servicio funerario Renso-no-gi Cinto
Asimismo, la Agencia de la Casa Imperial ha destinado medio millón de euros para las preparaciones del emplazamiento del servicio funerario principal de hoy viernes, y 250.000 euros para las preparaciones del suelo donde se construyó el sepulcro del cementerio de Toshimagaoka de Bunkyo Ward, donde se celebró el servicio funerario Renso-no-gi Shinto, antes de su cremación y entierro.

El primer viaje a Japón
El príncipe Takamado, que trabajaba desde hacía varios años en la Fundación de Japón, estaba muy ligado a la enseñanza del inglés en las escuelas japonesas -fue estudiante de inglés en la Universidad Queen de Notario, en Canadá- y presidía infinidad de organismos e instituciones como miembro de la Familia Imperial. Y fue precisamente en una semana de jornadas culturales del año 1992 cuando, ejerciendo su papel, recibió a la infanta Cristina durante su primer viaje a Japón... Diez años después, de aquel encuentro, la infanta doña Cristina le rinde un último tributo viajando a Tokio pare el último adiós.

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