Comienza la nueva vida de los Duques de Lugo en Nueva York

Los Duques de Lugo y sus dos hijos, Froilán y Victoria Federica, ya se han instalado en Nueva York. La ciudad donde emprenderán una nueva vida, como una familia normal, unida, pero consciente de las dificultades, y en la que, durante los próximos siete meses, don Jaime luchará sin tregua por la conquista de un desafío.

Una casa adosada de tres pisos
La infanta Elena llegó, el pasado fin de semana -algunos días antes que su marido-, con los dos pequeños, para preparar su nuevo hogar, una casa adosada de tres pisos de comienzos del siglo XX. Su nueva residencia, proporcionada "por unos amigos de unos amigos", se encuentra junto a la Avenida Madison, y a tan sólo ocho manzanas del hospital Mount Sinai, donde el Duque de Lugo proseguirá su rehabilitación.

Don Jaime iniciará en los primeros días de noviembre su tratamiento, que consistirá en siete horas diarias de ejercicios -cuatro por la mañana y tres por la tarde-, y se prolongará durante los próximos seis meses, con tan sólo un breve paréntesis por Navidad, fecha en la que la Infanta, su esposo y sus dos hijos regresarán a España para pasar las señaladas fiestas con la Familia Real.

"Un reto para toda la familia
Durante los dos primeros meses de su estancia en Nueva York, los neurólogos se centrarán en lograr un diagnóstico más concreto, que establezca la causa real del accidente vascular cerebral que sufrió el Duque el pasado 22 de diciembre. No obstante, "lo importante es evitar que vuelva a recurrir el ataque cerebral que sufrió originalmente y, en segundo lugar, que vaya recuperando gradualmente sus movimientos básicos", explica un médico neoyorquino. Y, aunque no es fácil que a corto plazo desaparezcan las secuelas, los Duques deberán demostrar paciencia, pues los infartos cerebrales "suelen afectar con mucha frecuencia a la personalidad del paciente, produciendo reacciones complejas de irritabilidad y depresión. Pero con el tiempo, quizá incluso en un par de meses, las reacciones atípicas en el ánimo y en la relación mutua se superan. Es un gran reto para él y para toda la familia".

Una nueva vida
Comienza una nueva etapa, aunque no fácil, para los Duques en Nueva York. Cada mañana, don Jaime podrá ir andando al hospital, muy cercano de su residencia, mientras los pequeños de la casa asistirán, desde la próxima semana hasta el próximo mes de mayo, cuando habrá concluido el curso, a la escuela de los jesuitas, donde han sido matriculados. Y pese a que los Duques desconectarán, en la ciudad de los rascacielos, de sus obligaciones profesionales e institucionales, se han mostrado muy interesados en participar de la actividad cultural y musical neoyorquina, así como de comidas y cenas íntimas con sus primos de Grecia, y otros amigos y compañeros de trabajo.

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