03 ENERO 2013

Joyas con significado y vestidos repetidos... la Familia Real danesa arranca su agenda

Ya es una tradición de Año Nuevo así que se volvió a repetir como cada enero. La Familia Real danesa abrió el año con la recepción para los miembros del Gobierno del país y otras autoridades, una cita en la que la reina Margarita y su esposo, el príncipe Henrik ejercen de anfitriones. En el banquete estuvieron además los príncipes herederos Federico y Mary y el príncipe Joaquín y su esposa Marie, que compartieron la velada con la primera ministra, Helle Thorning-Schmidt. Aunque a lo largo de la primera semana del año se suceden otras recepciones, ninguna es tan lujosa e importante como esta primera, celebrada en el palacio de Amalienborg, en Copenhague, en la que las Princesas y la Reina deslumbraron con la elección de joyas con un cierto significado para ellas.

La reina Margarita lució la tiara Naasut a juego con unos pendientes, que fueron un regalo que Groenlandia le hizo con motivo de su 40º jubileo. Está hecha con oro de monedas recicladas y diamantes y su nombre hace referencia a los elementos con los que está decorada, ya que Naasut significa flores. Mary de Dinamarca repitió vestido en esta ocasión poniéndose el mismo traje en tono naranja de Jesper Høvring, que lució en el mismo evento en 2010. También las joyas eran “repetidas” y es que el conjunto de tiara, collar, pendientes y pulsera de rubíes que llevaba son sus preferidos para esta cita y se los pone casi todos los años.

 

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La historia de estas joyas (hay dos pares de collares y pendientes con los que se pueden hacer distintas combinaciones) comenzó en la corona sueca, desde la que, por matrimonio, pasó a la danesa. La abuela del príncipe Federico, la reina Ingrid, se las dejó a este tras su fallecimiento en el año 2000. Desde entonces, la princesa Mary las luce en las ocasiones más importanes de su agenda de compromisos. Marie de Dinamarca escogió el color berenjena para un vestido con una original cola de vaporosos volantes. Su elección fue la tiara floral de diamantes que, originalmente, fue un regalo del rey Federico IX y la reina Ingrid a su hija, la reina Margarita. Esta joya ya la lució en su boda con el príncipe Joaquín.

 



Todos, los hombres con su uniforme de gala, lucieron la orden del Elefante. Es la única ocasión en que la familia real luce la más alta distinción del reino danés, en una cadena sobre el pecho y no en una cita azul, como es habitual. El menú estuvo compuesto por consomé de faisán; cebolla glaseada, flan de zanahoria y patatas asadas; queso en masa de mantequilla y pastel de arroz. Aparte de caldos de la cosecha del príncipe Henrik se sirvió el tradicional "vino de Rosenborg" (llamado así por el palacio del mismo nombre en Copenhague) con la sopa. La banda de música de la Guardia Real fue la encargada de amenizar la velada con obras de Stein, Strauss, Nielsen y Lumbye, entre otros.

Al día siguiente la cita fue en la sede del parlamento danés en el palacio de Christiansborg, al que de nuevo acudieron los miembros de la familia. En esta ocasión, la princesa Mary escogió un traje en tonos grises y complementos más sencillos que la noche previa, ya que el encuentro con las autoridades fue por la mañana. Aún así la heredera danesa no perdió un ápice de la elegancia y el gusto que la caracteriza a la hora de elegir vestuario.

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