14 ABRIL 2011

Bautizo Real de los mellizos de los príncipes Federico y Mary de Dinamarca

El niño recibió el nombre de Vincent Frederik Minik Alexander, mientras que su hermana se llamará Josephine Sophia Ivalo Mathilda

Los príncipes Mary y Federico de Dinamarca en el bautizo de sus hijos mellizos

 

Se acabaron las intrigas: ya conocemos los nombres de los mellizos de Federico y Mary de Dinamarca. Los príncipes herederos bautizaron hoy a sus hijos pequeños y descubrieron el misterio que desde su nacimiento, hace ya tres meses (8 de enero de 2011), nos ha tenido en vilo. Cerca de 300 invitados, más del doble de los que asistieron al bautismo de la princesa Isabella en verano de 2007 y casi tantos como los que acompañaron al príncipe Christian cuando recibió el sacramento un año antes, han arropado hoy a los niños en su bautizo en la iglesia de Holmen (un templo que ha albergado otras tres ceremonias de la familia real danesa: el bautizo de la reina Margarita en 1940, su boda con el príncipe Henrik en 1967 y el bautizo del príncipe heredero Federico en 1968) y han sido los primeros en saber que se llamarán Vincent Frederik Minik Alexander y Josephine Sophia Ivalo Mathilda.

Numerosos amigos y familiares aguardaban expectantes la llegada de los dos pequeños en brazos de sus padres, pero entre ellos se encontraban en la iglesia pocos representantes de las casas reales europeas. La única representación extranjera era la de Ana María de Grecia, hermana de la reina Margarita, acompañada por su hijo, el príncipe Nicolás, y la esposa de este, la princesa Tatiana, que volvió a hacer gala de su elegancia con un traje azul marino y sofisticados complementos, tocado de plumas en forma de flor, pañuelo adorno y bolso cartera, en un tono de azul más claro. Tampoco faltaría la otra hermana de la soberana danesa, la princesa Benedicta, acompañada por su esposo, el príncipe Ricardo; su hijo, el príncipe Gustavo, y la novia de este, Carina Axelsson. Figuraban entre los invitados personales del príncipe Federico el profesor Erik Albæk, de su época de estudiante en la Universidad de Aarhus; su antigua pareja de tenis, el doctor Christian Buchwald, y Jeppe Handwerk, uno de sus mejores amigos, mientras que por parte de la princesa Mary acudieron sus padres, dos de sus hermanos y su íntima amiga, Amber Petty.

Si intrigaban en estos meses los nombres de los niños, la identidad de sus padrinos de bautismo, también . El príncipe de Asturias, quien no acudió a la ceremonia por razones de agenda (coincidía con la última jornada de su viaje oficial a Jordania), era uno de los seis padrinos del niño, junto con John Donaldson jr, hermano de la princesa Mary; el príncipe Gustavo de Berleburg, hijo de la princesa Benedicta; el conde Michael Ahlefeldt-Laurvig-Bille; Caroline Hering, ayuda de cámara de la princesa heredera; y la baronesa Helle Reedtz-Thott. Los de la niña han sido su tía, la princesa Marie; Patricia Donaldson, hermana de la princesa Mary; el conde Bendt Wedell; Birgitte Handwerk, esposa de Jeppe Handwerk, buen amigo del príncipe Federico; el príncipe Carlos de Borbón y Josephine Rechner, amiga de la princesa Mary.

 

El príncipe Joaquín con su esposa Marie y sus tres hijos

 

Otra cuestión en suspenso era saber qué vestidos de cristianar vestirían los niños, porque solo existe uno con tradición e historia en el seno de la familia real danesa. Se impuso el sentido común y el príncipe Vicent lució el vestido de 1870, confeccionado especialmente para el bautizo del futuro Christian X y que luego han llevado en sus bautizos la reina Margarita y sus hermanas, las princesas Ana María y Benedicta; la princesa Elisabeth, los condes Ingolf y Christian, el príncipe heredero Federico, el príncipe Joaquín, el príncipe Christian y la princesa Isabella, mientras que su hermana vistió un traje que perteneció a su bisabuela, la reina Ingrid, y de origen desconocido, que nunca antes lo habían vestido para un bautizo.

El príncipe Federico fue el encargado de llevar al pequeño Vicent a la pila bautismal -la misma en que han sido bautizados todos los miembros de la Casa Real danesa desde finales del siglo XVII-, mientras que la princesa Mary, que lució el mismo tocado beige que en los bautizos de sus hijos mayores y vistió de azul klein, hizo lo propio con la pequeña Josephine. Los mellizos se mostraron muy silenciosos durante la ceremonia, que ofició el antiguo obispo de Copenhague y actual confesor real, Erik Norman Svendsen, y sólo Vicent empezó a llorar cuando el sacerdote derramó el agua sobre su cabeza, mientras que su hermana permaneció siempre dormida. A su lado, junto a sus padres, se sentaron los príncipes Christian e Isabella, muy sonrientes y con las lecciones de protocolo bien aprendidas: el saludo a la prensa a su llegada al templo, su saber estar durante la ceremonia... Sólo la princesa Isabella lo rompió algunas veces, ante la mirada reprobadora de su madre. Seguían la ceremonia y las gracias de los hijos mayores de los herederos en la primera fila al otro lado del altar la reina Margarita y su esposo, el príncipe Henrik; John Donaldson, padre de la princesa Mary, y su segunda esposa, Susan Moody. El príncipe Joaquín y sus tres hijos, los príncipes Nicolás, Félix y Henrik, también estuvieron presentes, junto con numerosos amigos de la familia real danesa.

Tras el bautizo, los invitados cruzaron el canal de Holmen en barco hacia el palacio de Amalienborg, para dirigirse luego al palacete de Federico VIII, la residencia de los príncipes Federico y Mary, donde se celebró a las seis de la tarde una recepción, seguida de una cena a la que asistirían la familia y los más allegados.

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