La majestuosidad de la nueva generación de Reinas

La reina Letizia y la reina Máxima siempre espléndidas aunque con estilos totalmente diferentes

by hola.com

Es indiscutible el gran cambio que han vivido las nuevas soberanas, tanto Máxima de Holanda como Matilde de los belgas y Letizia de España han pasado de ser Princesas a Reinas. Pero lo llamativo de esta gran metamorfosis es que no solamente el cambio se produjo en los papeles sino que también en apariencia ya que las tres saben marcar tendencia con sus majestuosos vestuarios. Siempre llamando la atención y dando de qué hablar por la elegancia que las caracteriza, aunque cada una cuenta con un estilo propio, son capaces de sorprender en cualquier aparición pública. Navegando entre la exquisita sencillez y el regio derroche la nueva generación de reinas no puede dejar de dar clases de buen gusto a su paso. La reina Letizia se ha logrado destacar por su exquisita elegancia sutil, natural y hasta en algunos casos minimalista. En el caso de la reina Máxima, siempre se la ve espléndida en atuendos donde imprime un magnífico carácter solemne. Por su parte, la reina Matilde no termina de definirse entre un estilo y otro, pero últimamente se le vio volcarse hacia el máximum con sombreros XXL, turbantes y prendas sofisticadas. 

Lo cierto es que las tres damas reales saben cómo lucir espléndidas cada una con su propio estilo, y es por eso que no podemos evitar hacernos dos preguntas... ¿hasta qué punto la elegancia de una Reina es su estilo personal o el de la Casa Real que encarna? ¿O, más allá, el del país al que representa?

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La nueva Reina de España ha demostrado que la elegancia también puede ser sutil, natural y, muchas veces, puede llegar a ser minimalista. Para el histórico día de la proclamación de Felipe VI como Rey de España, Letizia no dudó en dejar en manos de su diseñador favorito, Felipe Varela, su vestuario. Luciendo un fino vestido blanco la soberana no sólo logró sorprender por el buen gusto a su pueblo, sino que también a la prensa internacional que no paró de halagar su excelente elección para semejante ocasión.  
El estilo de la Reina de Holanda se caracteriza, sin duda, por su magnificencia. Es que el día de las celebraciones de la investidura de Guillermo Alejandro, Máxima no solamente se convertiría en reina en los papeles, sino que también en apariencia. Para la ceremonia de abdicación de la que hoy en día es la princesa Beatriz, la actual soberana eligió un atuendo de seda de organza, lazada, manga al codo abullonada y falda con bordados, creación de una de sus firmas favoritas, la casa belga Natan. Si ese día lució increíble, no hay palabras que puedan describir cómo se le vio en la entronización. Con un vestido de encaje con capa azulón del holandés Jan Taminiau, otro de sus diseñadores de cabecera, y la espectacular tiara de diamantes y zafiros que el rey Guillermo III regaló a su mujer, la reina Emma, Máxima de Holanda lució especialmente majestuosa. 
¿Menos es más? Pues para la reina Letizia sí. La soberana española ha elegido para varias apariciones públicas colores neutros, líneas femeninas, adornos discretos y estrictamente necesarios y joyas sencillas. Con un estilo delicado su distinción se puede apreciar en estado puro. 
Sombreros XXL, turbantes, diademas… Estos son los tocados preferidos que la reina Máxima elije a la hora de realzar su atuendo, pero así como opta por los tocados también hace gran uso de fabulosas joyas como broches, pendientes, collares, pulseras, anillos y, por supuesto, las más maravillosas tiaras. La Reina de Holanda también se anima a los colores intensos, los estampados y los brillos. 
La reina Letizia ha demostrado que no es necesario siempre lucir “todo”, tal como lo hace Máxima de Holanda, sino que también con “nada” se puede estar perfecta. Es que parece que la nueva Reina de España no necesita de tocados fastuosos ni joyas fabulosas para brillar, a ella le alcanza tan sólo con su melena rubia casi al natural, su mirada de ojos verdes y su delgada y elegante figura. 
Es indudable que la reina Máxima de Holanda es capaz de estar al pendiente de todos los detalles, desde los sombreros hasta las joyas, cinturones, bolsos, guantes… Pero lo cierto es que todos esos adornos pasan a segundo plano una vez que uno se detiene es su característica amable y cristalina sonrisa. 
Un vestido capa en hilo beige cuerda con bordado en hilo de seda e incrustaciones de tul y organza, de Felipe Varela, fue la acertada elección de la reina Letizia en su visita a París. En su cuarto destino internacional y con un poco más de un mes de reinado, la soberana española volvió a sorprender a todos con su clásica elegancia. 
Es evidente que Máxima de Holanda tiene gran habilidad para poder lucir estupendamente sobria y elegante vistiendo prendas que para otras personas serían imposibles de usar. 
Las comparaciones nunca son buenas, o casi nunca… Es que en este caso el atuendo que eligió la reina Letizia para su viaje oficial a Marruecos recordó al que la elegante reina Rania de Jordania había lucido justamente para la Boda Real de los, en aquel entonces, Príncipes de Asturias. 
Así como la sonrisa de Máxima de Holanda es tan característico de ella, la mirada de doña Letizia es el sello personal que le da el broche de oro a su sobria elegancia.