Los Reyes de Jordania: grandes admiradores y orgullosos padres de la princesa Imán

Los soberanos hicieron entrega del 'premio Fitness' a su hija mayor y a otros estudiantes

De tal Reina con afición al deporte, tal Princesa deportista. Si Rania de Jordania no se salta su tabla de ejercicios ni cuando está de viaje oficial en cualquier rincón del mundo, su hija mayor, la princesa Imán, de 13 años de edad, apunta igualmente maneras de forofa del fitness, y con recompensa incluida: recibió el pasado fin de semana su propia medalla en la tradicional ceremonia de entrega de los Premios Fitness, presididos por los Reyes jordanos.

Abdalá y Rania de Jordania, acompañados por su hijo pequeño, el príncipe Hachem, de casi cuatro años, y por el hermano del Rey, el príncipe Faisal, presenciaron una edición más -muy similar a cualquier otra- de estos galardones, pero una también diferente a todas las demás, debido a la participación de la princesa Imán. No se perdieron detalle de la actuación de la joven en cada una de las diferentes pruebas de la competición -carrera, abdominales, fondos, estiramientos...-, y pese a que asistían a la ceremonia en calidad de soberanos, no de progenitores, el brillo de su mirada testimoniaba su admiración y orgullo como padres.

Se notó especialmente este regocijo en sonrisas que se pretendían sin éxito disimuladas y en miradas esquivas que, pese a vanos esfuerzos, resultaban iluminadas, cuando el rey Abdalá hizo entrega personalmente a su hija de la preciada medalla y cuando posteriormente el matrimonio hizo el tradicional posado de familia junto a la joven y los demás estudiantes participantes en el torneo. La paternidad no entiende de protocolos.

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