San Valentín está enterrado en Madrid y murió a manos de un Emperador romano

San Valentín fue un Santo que murió degollado hacia el año 270 d.C., en la Villa Flaminia de Roma por orden del emperador Claudio II, cuando manifestó públicamente que los decretos de Roma eran indignos y que el pueblo debía de ser libre para amar a Dios y para contraer matrimonio.
En el siglo IV, el papa Julio I mandó construir en el mismo lugar donde había muerto el Santo una Basílica y, el catorce de febrero fue señalado como día de fiesta hacia 1699, después de que el calendario Católico Romano dedicara esta fecha a la memoria del mártir San Valentín. El obispo que decidió seguir casando a las parejas de jóvenes que se lo pedían, aún habiéndolo prohibido el emperador Claudio II a través de un edicto. Al parecer, el dirigente romano creía que los soldados casados no tenían el mismo rendimiento y eficiencia que los solteros en los campos de batalla y, también, que éstos se mostraban renuentes a dejar a sus familias para ir a la guerra cuando Roma, en el siglo III, estaba tan necesitada de guerreros.

El osario de San Valentín
Enterado Claudio de que San Valentín casaba a las parejas en secreto y que había desobedecido por completo su orden, y ante la imposibilidad de convertirlo a la religión de los dioses romanos mandó apresar al obispo de Interamma con orden de apalearlo, apedrearlo y, finalmente, decapitarlo. Valentín murió el catorce de febrero del año 270. El Santo llegó a España desde las catacumbas de Roma, a través del Vaticano, en el siglo XVIII, aunque no fue hasta hace doce años cuando el padre Martínez Villar, el cura párroco de la iglesia de San Antón, Madrid, encontró sus restos en uno de los sótanos. Para este cura, que nunca ha querido hacer publicidad de su descubrimiento, uno de los mejores momentos del día es cuando se acerca al cepillo para rescatar los papeles en los que se expresan las peticiones y los deseos de cientos de personas que, a diario, acuden en busca del favor de San Valentín. También y, especialmente, las cartas que envían los hijos de padres divorciados que recurren al Santo para pedirle que sus padres vuelvan a estar juntos.

La esperanza de encontrar el amor
El osario de San Valentín, que se reduce a una calavera, dos fémures y algunos huesos más, está expuesto en uno de los laterales del templo. No obstante, existe también la creencia de que en Terni, Italia, y en la Iglesia de Santa Praxedes existen otras tumbas del Santo. De hecho, miles de parejas italianas se acercan cada año hasta sus reliquias para renovar sus promesas de amor o para rezar con la esperanza de encontrarlo.
A través de los siglos, se han conjurado toda una serie de leyendas y tradiciones y, en la actualidad, San Valentín es una fecha dedicada a los enamorados de todo el planeta. Una fecha en la que se intercambian mensajes y obsequios para demostrar amor y amistad a los seres queridos a través de tarjetas con imágenes de Cupido. Un querubín desnudo armado con flechas empapadas de una poción amorosa, hijo de Venus, la diosa del amor y la belleza.

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