Mary Donaldson se ha esforzado en estudiar danés varias horas al día para no tener que recurrir a su idioma materno
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El primer encuentro de Mary Donaldson y Federico de Dinamarca tuvo lugar en Australia durante los Juegos Olímpicos de 2000. A partir de ahí surgió el amor que hizo a Mary Donaldson abandonar su país, sus amigos, su trabajo y su forma de vida




24 SEPTIEMBRE 2003
“Cuando decidí contarles lo que sucedió aquella noche –se refiere al primer encuentro de Federico de Dinamarca y la abogada Mary- fue porque pensé que el mundo necesitaba una historia bonita, un cuento de hadas que podría haber sido escrito por Andersen... Y como yo formé parte del capítulo inicial. De ese momento en el que empezó todo quiero compartir mi historia con el mundo... “

“El primer sábado de celebraciones nocturnas (refiriéndose a los Juegos Olímpicos) habíamos quedado en reunirnos con el sobrino del Rey de España, Bruno Alejandro Gómez-Acebo, al que había conocido a través de mis hermanas. Bruno acababa de llegar a Sydney con algunos amigos, así que yo llamé a Mary Donaldson y a Andrew Miles para que me acompañaran. Andrew y Mary no eran novios, pero compartían un apartamento en el barrio de Sydney Bondi Junction”.

Cuando les recogimos en el hotel Regent (cinco estrellas) casi nos da un ataque. El sobrino del Rey llevaba consigo toda una sorpresa: un grupo de príncipes europeos (incluida Marta Luisa de Noruega) que querían descubrir la ciudad”. Me quedé tan fuera de lugar que, de repente, empecé a pensar si el lugar que había elegido para disfrutar de esa cita estaría a la altura y si tendría el suficiente glamour... Quizá debería llevarlos a un lugar más privado, pensé... Finalmente, decidí seguir con mi plan y nos fuimos al Slip Inn.

”...Eso fue el principio”
“Había otros olímpicos en el establecimiento –continua Beatrice- pero pudimos disfrutar de una cena íntima vigilados muy de cerca por los guardaespaldas. Federico comió pizza “gourmet” y bebió cerveza. La atención de Mary parecía centrarse en Nicolás de grecia... y la de Nicolás en Mary hasta que, de camino hacia los bares de Darling Harbour, el príncipe de Dinamarca se puso al lado de Mary. Al principio hablaron de caballos (Mary, al igual que Federico es una buena jinete). Eso fue el principio. El resto de la noche ya no se separaron y al día siguiente, (una cita a la que también se unió el príncipe Felipe de España) quedaron en el Star Bar, en Darling Harbour “


   
 

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