Las nuevas tendencias 'gastro' que quieren las novias 'millennial'

De las estaciones de 'live cooking' al 'brunch' postboda: así disfrutamos de la comida los novios de la nueva generación

La tendencia foodie ha ido ganando terreno en las bodas millennial a lo largo de los últimos cinco años. A veces, estas tendencias cambian tan deprisa que cuesta mantenerse al día: del frosted cake pasamos al naked wedding cake, y de la mesa de dulces a la pared decorada con donuts. Al final la idea siempre es la misma: personalizar al máximo la celebración, y que los invitados se vayan a casa con buen sabor de boca.

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Entre las tendencias 'gastro' más llamativas del universo wedding, encontramos sobre todo que cada vez más novios buscan el equilibrio entre ideas nuevas y tradición gastronómica española de toda la vida. Si la cocina española está entre las mejores del mundo, ¿por qué rendirse exclusivamente a las ideas que vienen de fuera? Esta tendencia es lo que ha hecho que en muy poco tiempo se pongan de moda ideas híbridas como el food truck, pero de jamón ibérico (la famosa jamoneta), o el live cooking de estilo japonés, pero con productos de la tierra. ¿Quieres saber qué es lo que va a pegar fuerte cuando nos sentemos a la mesa en las bodas de esta primavera?

Las celebraciones a mediodía y los aperitivos de pie. "Se llevan los aperitivos tipo bufé y de pie, con una mayor fusión gastronómica, donde caben recetas internacionales y divertidas como tatakis y tartares", explican desde el catering Mercès Events. Además, "cada vez más gente las celebra al mediodía porque se disfruta más tiempo y porque es diferente a lo que se ha hecho en los últimos años; aunque en verano suele mantenerse el horario nocturno para evitar el calor".

Los productos de mercado. Relacionado sobre todo con la tendencia a fusionar innovación con una alta calidad de la comida y el respeto por el medioambiente (mejor productos locales que importados, y también se lleva todo lo orgánico y lo bio); todo ello rasgos de la tendencia foodie que se vive dentro y fuera de las bodas. A la mesa, mejor si los alimentos son de temporada, y con mucho sabor.

Las recetas de toda la vida. Especialmente cuando pasamos al segundo plato: los aperitivos y entrantes suelen llevarse la palma en innovación y fusión, pero en España a la hora de disfrutar de la comida nos gusta sentarnos y volver a los sabores y recetas de siempre. "En los segundos triunfan las recetas de toda la vida, con sabor a campo y con aire informal: las albóndigas o los fideos a la cazuela ganan terreno". Algo que también se refleja en el estilo 'deco' que damos a las celebraciones de hoy, donde triunfan las tendencias campestre y vintage.

La comida non-stop. En España nos gusta disfrutar del comer y la buena mesa, y esto es parte integral de las grandes celebraciones, y muy especialmente de las bodas. Por eso cada vez invertimos más tiempo en planificar qué va a suceder a qué, y qué sorpresas culinarias van a amenizar la velada de nuestros invitados. Empezamos por un aperitivo-fusión, nos sentamos a la mesa con un menú tradicional con productos de la tierra, y continuamos con una sorpresa dulce a la que siguen más ideas que se integran en la recta final de la celebración. Por ejemplo una barra libre de helados a medianoche o una estación de chocolate con churros que podemos servirnos nosotros mismos.

Live cooking. O sea, estaciones en las que se prepara la comida en directo y que pueden integrarse en el aperitivo o cóctel, para que cada invitado pruebe distintos sabores e incluso fusione distintas tendencias gastronómicas internacionales. "A la gente le atrae que un cocinero esté cocinando en directo, con los productos a la vista, y saber de dónde viene lo que se están comiendo. El cocinero tiene libertad para explicar de dónde son los productos, cómo los cocina...", nos explicaban hace unos días desde el catering En Tus Fogones a la hora de hablar de la mejor manera de organizar un menú de boda que triunfe.

Las experiencias totales. Sin ser necesariamente live cooking, siempre podemos recurrir a las estaciones para marcar la diferencia 'gastro'. Por ejemplo un cortador en directo de jamón ibérico, una estación de anchoas con una persona experta que las limpia delante de nuestros ojos o una barra de cervezas de importación, de ostras o de cava.

El brunch. Todo un hit en el día a día (o mejor dicho, en el domingo a domingo), que también tiene su hueco nupcial, tanto a modo de celebración preboda como si lo planificamos la mañana después del 'sí quiero' para decir adiós a la resaca. Los brunch reúnen muchas de las tendencias foodie que atraen a los novios millennial, sólo que en formato desayuno. Lo mejor: que puedes vestirte de novia por duplicado o celebrar una boda de dos o más días.

Los mash-ups. O lo que es lo mismo, la cocina fusión. Se lleva mezclar varias cocinas internacionales en una misma celebración, pero no necesariamente en un mismo plato: una estación de sushi junto a otra de fajitas invitan a viajar por el mundo, al menos a través del paladar.

La comida en tamaño 'mini'. Especialmente si optamos por una variante gastronómica que invite a probar de todo, pero poquito. Las mini raciones pueden prolongarse desde los entrantes hasta el postre, con una amplísima selección de platos estilo fingerfood.

Los regalos comestibles. Es decir, el pequeño detalle que entregamos a nuestros invitados como recuerdo cuando se marchan de la boda, y que tiende cada vez más a convertirse en algo práctico. Especialmente si es comestible. Miel de abeja a partir de las mismas flores que el ramo. Un vino seleccionado exclusivamente para la boda. Una caja de cervezas de importación personalizadas. O macarons en colores pastel.

Bon appétit!

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