Damas de honor vestidas de blanco, una tendencia que rompe con el protocolo clásico en una boda

Esta novedad ha funcionado a la perfección tanto en el caso de Pippa Midleton –fue la pionera- como de Cara Delevigne porque, lejos de rivalizar con el traje de la novia, contribuye a reforzar el lazo entre la protagonista del evento y su dama de honor más cercana



Cara Delevingne y su traje de dama de honor en color blanco en la boda de su hermana

Es la segunda vez en lo que va de año que la modelo Cara Delevingne ejerce la función de dama de honor en la boda de una de sus hermanas: la primera en pasar por el altar fue Chloe, que daba el 'sí quiero' en una fría mañana de febrero. El outfit de la it-girl ya daba qué hablar entonces, combinando su vestido negro con un abrigo camel, largo hasta el suelo.

La segunda, la de Poppy, quizá la más extravagante de las tres hermanas, que ha aprovechado para despedir su soltería hasta tres veces en los últimos meses, para finalmente pasar por el altar junto a su novio de siete años, James Cook, arropada por diecisiete damas de honor. Entre ellas, las dos hermanísimas de la socialité, que se decantaban para la ocasión por un amplio vestido de volantes firmado por Victoria Beckham en el caso de Chloe, y un traje de gasa con capita de color blanco firmado por Chanel, en el caso de Cara.

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La modelo ha repetido el papel de dama de honor por segunda vez este año

Ha sido precisamente este segundo vestido el que más comentarios ha levantado entre las seguidoras de este trío de hermanas british: el uso del blanco en el traje de las damas de honor es una tendencia que se repite por segunda ocasión en una boda de gran repercusión mediática. La primera en enfundarse en un traje a juego con la novia fue la mismísima Pippa Middleton, que ya en 2011 armaba un revuelo similar tras hacer aparición en la Boda Real de Inglaterra luciendo un vestido blanco, con detalles de encaje y botonadura idénticos al de la Duquesa de Cambridge.

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Pippa Middleton daba pie a esta tendencia con su vestido en la boda de los Duques de Cambridge

En aquel caso, ambos vestidos se diseñaron a juego como un conjunto en el taller de Sarah Burton, directora creativa de Alexander McQueen. Un giro de 180 grados a la norma protocolaria que determina que ninguna invitada debería llevar, jamás, un vestido blanco que pueda eclipsar a la novia, pero que tanto en el caso de las hermanas Middleton como en el de las Delevingne ha funcionado a la perfección, reforzando el lazo entre la novia y su dama de honor más cercana.



Vestidos de fiesta en color blanco, de Monique Lhuillier y temperley London

Otro ejemplo: el de las hermanas Kardashian, que asistían a la boda de Kim -que este mismo fin de semana celebra su tercer matrimonio, a falta de comprobar cómo será su esperadísimo traje de novia-, junto al jugador de basket Kris Humphries vistiendo cada una de ellas un traje de color blanco de línea sirena.



Damas de honor en marfil y blush de Monique Lhuillier, colección 2015

La clave para hacer funcionar este look: más que rivalizar, los vestidos de las damas de honor deben reflejar la importancia del traje de la novia, manteniendo los colores dentro la misma tonalidad, e incluso incorporando algunos pequeños detalles del vestido de la novia a los de sus amigas o hermanas. La diferencia en este caso la marcan los cortes: opta por líneas sencillas y menos articuladas -un vestido columna, por ejemplo, o uno corto-, que ejerzan de complementario sobre el vestido principal.

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