¿Qué es una 'garden party'?

Las nuevas tendencias en bodas sustituyen el entorno rural por un jardín secreto



Las garden parties son una de las nuevas tendencias en organización de bodas

Inspiradas en las tardes de verano en la campiña inglesa, las garden parties son una de las tendencias en bodas más populares de la blogosfera, con miles de fotos retuiteadas y compartidas hasta el infinito en tablones de Pinterest y demás redes sociales. Las novias del mundo han convertido la hora del té en una de las fuentes de inspiración de las bodas más íntimas: listas con pocos o muy invitados, que se prestan a ceremonias breves y convites en petit comité, donde lo que cuenta es estar lo más cerca posible de nuestros seres queridos.



Terraza del restaurante Rubaiyat, en Madrid

El entorno elegido: si no dispones de un jardín propio, los hoteles y restaurantes con terraza ajardinada o jardín interior son la respuesta a las novias que no pueden permitirse una destination wedding, con escapada al campo incluida. Cambiar un entorno rural, otra tendencia al alza en el universo wedding en los últimos años, por un jardín, permite ajustar el presupuesto a bolsillos más modestos, sin perder un ápice de encanto.



Hotel Jardines de Nivaria, en Tenerife

Este tipo de bodas se prestan a las mesas pequeñas y corridas, donde todos los invitados, incluidos los novios, pueden verse las caras, compartiendo la velada de una manera mucho más íntima que en un gran salón o en un evento con cientos de invitados. El menú también se adapta a las garden parties de boda: si la idea es recrear la hora del té al más puro estilo brit, muchas parejas optan por sustituir el convite de varios platos, entrantes y postres por una sencilla merienda-cena, más ligera y variada, con especial énfasis en el lado más dulce de la carta gracias a los cupcakes, macarons, scones o cronuts de diseño, además de una selección de tés y mermeladas.



Decoración rústica de boda del restaurante Rubaiyat

Las flores se convierten en el plato fuerte de la velada: apuesta por las peonías engarzadas con tul y los centros de mesa de colores en jarrones de cristal vintage. Completa la mesa con mantelería de encaje en capas, vajilla de porcelana y cubertería dispar, y tarjetones y meseros escritos a mano. Eso sí, importante mencionar el carácter de la velada desde el primer momento, ya sea con la invitación o el save-the-date, para que tus invitados tengan presente la etiqueta del evento con suficiente tiempo de antelación.

El toque final: un pequeña orquesta de música en directo, y una selección de juegos de jardín, como una petanca o unos bolos de madera.

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