El 'chic-chal' de las chicas de la moda

Las 'it-girls' de la moda recuperan la pashmina entre sus prendas de cabecera

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'It-girls': Tatiana Santo Domingo, Margherita Missoni y Miroslava Duma

Hay un accesorio que casi todas las mujeres han incorporado alguna vez a su vestuario a la hora de ir de boda: el chal es una de esas prendas-bisagra que se adecua a toda suerte de usos y situaciones, y, a la vez, permite accesorizar un mismo vestido creando diferentes versiones de sí mismo. Históricamente, la prenda trae cola, y nunca mejor dicho: sus raíces se remontan la región de Cachemira, en la India, donde se le aplicaron sus primeros usos a este rectángulo de tejido, que ha sido de dominio casi exclusivamente femenino hasta hace poco más de una década.

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Suki Waterhouse y Carlota Casiraghi, con pashmina y chal de gasa de seda

Dentro de las variaciones de la propia prenda, encontramos usos para todos los gustos: suelto sobre los brazos, quizá el más popular y el que mejor ha permeado en la cultura occidental, en torno a los hombros o sobre la cabeza, enmarcando el rostro y cubriendo parcialmente el cabello. Las pashminas, una de las variantes preferidas por las mujeres españolas junto al mantón de Manila, tienen por característica la calidad de su tejido, que apunta hacia lanas originarias de las regiones de Cachemira y Nepal (pashmina no es otra cosa que un derivado de pashm, es decir, 'lana' en persa), cuyo valor va decayendo progresivamente en función de su mezcla con fibras artificiales o sedas.

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Miroslava Duma, con bufanda de flecos de una pieza, y Kate Moss, con un chal de terciopelo y vestido achampanado

La versatilidad del chal es uno de los fashion statements que hemos podido ver últimamente a cargo de los nombres más jóvenes de los círculos de la moda: una larga hilera de it-girls han hecho del pañuelo la pieza clave de su vestuario, especialmente en los eventos y fiestas de entretiempo. La pionera, como no, la modelo Kate Moss, que ya en 2008 se desmarcaba asistiendo a la boda de una amiga con un vestido en color champán, combinado con un espectacular chal de terciopelo en azul zafiro.



Tatiana Santo Domingo con chal ultraligero y vestido color oro

Los indicadores a la hora de distinguir entre calidades: la suavidad del tejido, la ligereza y la capacidad para abrigar de la prenda, a pesar de tratarse de una capa muy fina de lana, casi siempre ornamentada con vivos colores, brocados o delicados flecos recubriendo los bordes.

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