Madrinas con mantilla

El tocado más español requiere unas sencillas normas de protocolo

Las procesiones de Semana Santa, los toros o las bodas de gala son el entorno más habitual en el que encontrar una mujer luciendo una mantilla: esta prenda tradicional y típicamente española, es en realidad un elegante tocado femenino elaborado de encaje, que ha ganado especial peso y relevancia como complemento entre las madrinas tras volver a ponerse de moda en los últimos años.



Carmen Tello escogió una mantilla blanca en la boda de Alfonso Díez y la Duquesa de Alba

Acompañada de la singular peineta, la mantilla aporta un fuerte sabor castellano a la silueta de la mujer, y puede resultar muy favorecedora si se utiliza atendiendo con cuidado a unas normas básicas de protocolo. La mantilla es en sí misma un tocado clásico que cae sobre los hombros y enmarca el rostro, haciéndolo destacar y dándole un aire muy especial, ligeramente dramático y con aire goyesco. Normalmente está elaborada con ricos tejidos bordados con flores, como la blonda de seda, el tul o el chantilly de origen francés.



La Reina Sofía, elegantísima en la boda entre el Príncipe de Asturias y Doña Letizia

Asociada a los eventos de gala por su frecuente aparición como complemento clave de los estilismos de los miembros de la Familia Real española, lo más importante a tener en cuenta a la hora de lucir una prenda de este tipo es saber cómo combinarla con prendas más actuales, sin que desentone o rompa el equilibrio de nuestro conjunto. La mantilla es una prenda muy personal, y es importante 'someterse a ella' y dejar que domine el resto de decisiones concernientes a nuestra indumentaria, respetando su esencia para crear armonía.



La Semana Santa es el entorno natural de la mantilla y peineta

Al ser un complemento de alta ceremonia, es fundamental vestir de largo o, en todo caso, que el largo del tocado no sobrepase el del vestido. Las mangas también deben ser largas o de corte a la francesa, y nunca dejar los hombros al descubierto para no deslucir el efecto.

El largo debe ser igualmente acorde a la estatura de la mujer: por delante debe alcanzar las manos y bajar hasta la cadera por la parte de atrás, haciendo una suave ondulación acabada en curva o pico. Además, el delicadísimo tejido de origen artesano suele ser bastante susceptible, por lo que es recomendable fijarla discretamente al vestido a la altura de los hombros.

Un complemento indispensable es la peineta de carey, que sirve para sujetarla al peinado, normalmente en forma de moño o recogido cuidado. Dependiendo del tamaño de la peineta, la mantilla se elevará más o menos sobre la cabeza, por lo que, además de la propia estatura, es importante tener también en cuenta la de la novia: la mantilla de la madrina no debe restarle protagonismo alguno, especialmente si tiene previsto lucir un velo de encaje. Para crear contraste en estos casos lo más correcto sería apostar por una prenda negra en lugar de blanca.

Más noticias sobre...

Más noticias

Últimos comentarios

Esta es la opinión de los internautas, no la de hola.com. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema