Todos los detalles del ‘look’ de novia de Kate Moss

La ‘top’ británica escogió un vestido con detalles en color oro para su gran día


Si había una boda que pudiese retar el status quo de ‘enlace del año’ para los británicos tras la ceremonia entre Guillermo de Inglaterra y Catherine Middleton, ésa no podía ser otra que la de la top Kate Moss. El ‘sí quiero’ de la modelo, seguido minuto a minuto a través de twitter por fashionistas, bloggers y revistas de medio mundo, se convertía en una de las citas nupciales más importantes dentro de las agendas de las editoras de moda, y más aún tras la confirmación de John Galliano como el diseñador escogido personalmente por la novia para crear su esperadísimo vestido.

Y el vestido, polémicas a parte, no decepcionó: romántica, sin extravagancias, y con un toque nostálgico y vintage al mismo tiempo, la novia no podría haber lucido un look que se ajustase más a su personalidad. Un modelo cien por cien puro Galliano, que inmediatamente pasaba a formar parte de su larguísima colección de trajes con historia, y que se desvelaba tras la llegada de la top a la iglesia de St Peter, en Southrop, acompañada de su padre y su hija a bordo de un Rolls Royce en color plata.

De línea sencilla, cortado al bies, el vestido caía sinuoso hasta el suelo, siguiendo las envidiables curvas de la modelo, y fundiendo un cuerpo en tono opaco con una sobrecapa de gasa transparente en color champán, rematada con delicados detalles en forma de strass y paillettes en color oro. El conjunto, diseñado a juego con el anillo de compromiso entregado meses atrás por su ya marido, el rockero Jamie Hince, estaba a su vez inspirado en el estilo de Zelda Fitzgerald, esposa del escritor Scott Fitzgerald, y una de las socialités más famosas de Nueva York durante los años 20.

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Lejos de ser un vestido a la antigua usanza, el look de novia de Kate Moss sorprendía, además, con un par de Manolos a juego, un velo igualmente vintage, rematado en blonda de encaje y sujeto con una diadema con flores bordadas, y un maquillaje muy natural, en el que dominaba la máxima ‘menos es más’, con melena suelta en ondas y make up en tonos nude, diseñados por el estilista Sam McKnight y la maquilladora Charlotte Tilbury.

Tras la ceremonia, la modelo aún luciría tres vestidos más, firmados por Stella McCartney: uno para el primer vals de los novios, en chifón de seda en color ostra, con cuerpo bordado y corte en la espalda, un segundo, combinando body con espalda descubierta y falda 'mini', y por último el escogido por la novia para abandonar el banquete: un conjunto tres piezas de lana en color blanco.

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