Todos los detalles del vestido que Giambattista Valli hizo para Laura Vecino

El nombre del diseñador fue el secreto mejor guardado de la que ya es una de las bodas del año

Máximo recelo y un secreto muy bien guardado: el nombre del diseñador encargado de confeccionar el vestido que Laura Vecino lució en su boda con Rafael Medina parecía estar guardado bajo siete llaves. No fue hasta el mismísimo día del enlace que el nombre del afortunado encargado de vestir a la novia salió por fin a la luz: el romano Giambattista Valli, uno de los 'modistos-fetiche' de las estrellas, fue el encargado de poner su aguja y saber hacer al servicio de la mujer del momento.

Las únicas imagenes de la pareja, reveladas en exclusiva por la revista ¡HOLA!, desvelaban así una creación exquisita, elaborada con el mismo cuidado que un vestido de Alta Costura: tul drapeado y jacquard de soir de color blanco, con estampados en relieve y escote asimétrico, que dejaba el hombro izquierdo al descubierto. De la cintura, muy marcada, nacía una falda de estilo princesa, con larga cola y bajo recogido en bullones, que la arquitecta bilbaína, nueva Duquesa de Feria, decidió complementar con unos sofisticados 'Manolo's' en color nude, con cierre de estilo Mary Jane, talón cerrado y puntera abierta, y que fueron los encargados de acompañar cada paso de la novia desde el altar hasta el baile.

Lo más llamativo: la tiara, una pieza de joyería vintage de la duquesa de Medinaceli, abuela del novio, incrustada con perlas y diamantes, y que dibujaban delicados arcos en forma de hojas de acanto sobre el sencillo recogido, partido en dos mitades, y el larguísimo velo. Una pieza sobria y aristocrática, que la novia acompañó con otras joyas discretas y elegantes, como la sencilla pareja de pendientes de diamantes con la que decidió enmarcar su rostro, o una única y delicada pulsera, de herencia familiar.

Siguiendo la tendencia de los vestidos desmontables, que permiten una mayor libertad a la novia una vez finalizada la ceremonia, la feliz novia se desprendió de la falda y la cola tras el banquete, sorprendiendo a sus invitadas (de entre las cuales fue la sobrina de Naty Abascal, Patricia Medina, la más elegante según nuestras lectoras), con una segunda versión del vestido, más entallado, esta vez con acabado en silueta sirena. Una 'dualidad' que también trasladó al ramo de flores: además de el que llevó de camino al altar, de hortensias blancas y bouvardia, la novia lució un segundo bouquet, de amarilis blanco, que depositaría al día siguiente en la tumba del que hubiera sido su suegro, Rafael. Un look muy especial, que confirma a la joven como una de las novias más guapas del año.

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