Así fue, puntada a puntada, el vestido de novia de Chelsea Clinton

Vera Wang fue la encargada de diseñar un vestido de auténtica princesa para la única hija de Bill y Hillary Clinton



'La boda del siglo'. Con estas palabras muchos tabloides y revistas norteamericanos titulaban la noticia sobre el enlace entre Chelsea Clinton y su novio de siempre, Marc Mezvinsky, celebrado el pasado fin de semana en un romántico y escondido rincón del estado de Nueva York. Tras cinco años de relación, la pareja se daba el 'si quiero' bajo la atenta mirada del ex presidente Bill Clinton y su mujer, Hillary, quienes asistieron emocionados a la que se ha considerado una boda de auténtico cuento de hadas.



A falta de las suntuosas bodas de las casas reales europeas, los norteamericanos veían en Chelsea a su propia y auténtica princesa: cientos de rumores y especulaciones han rodeado los detalles de la ceremonia y, más concretamente, en todo lo concerniente al vestido que luciría la novia. Finalmente, y después de un aluvión de suposiciones en los medios de comunicación entre si seria Vera Wang o, por el contrario, otro de los diseñadores nupciales preferidos por las celebrities del star system hollywoodiense, Oscar de la Renta, la diseñadora neoyorquina fue la encargada de vestir de blanco a la única hija de los Clinton en su gran día.



Vera Wang, colecciones 2010-2011

Escote palabra de honor, una amplia falda a base de capas cortadas a laser en organza de seda -un tipo de patronaje 'marca de la casa', que ha tenido especial peso en las dos últimas colecciones nupciales de la diseñadora-, y cuerpo cruzado en tul, la silueta de esta princesa del siglo XXI quedaba ceñida a la cintura mediante un cinturón-joya, bordado con cristales y perlas, que recordaba ligeramente a éste de inspiración años 20 creado por Rosa Clará. Como únicas compañeras, una finísima pulsera de diamantes con talla en forma de flor y pendientes a juego, que contrastaban con el largo velo de corte clásico, también firmado por Wang, los zapatos peep-toes de satén y un bouquet de hortensias blancas.

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