Barcelona Bridal Week: Matilde Cano, Jordi Dalmau y Sonia Peña

Espectáculo y aires 'retro' en la recta final de los desfiles

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A falta del esperado pase en exclusiva de Pronovias, la Pasarela Gaudí ha vivido esta tarde su tramo final en la carrera a las tendencias de novia y fiesta para 2011. Una posición nada fácil (tras cuatro largas jornadas de desfiles, mantener la atención de la prensa y el público resulta cada vez más difícil), por lo que es habitual que los diseñadores se las ingenien para ofrecer la mayor dosis de espectáculo posible en sus respectivos pases: flamenco, danza, teatro, proyecciones de cine...

La primera en desfilar ha sido la jovencisima firma Jordi Dalmau: con menos de una década de trayectoria, el diseñador se ha hecho un hueco entre los nombres de mayor peso del 'universo novias', con colecciones que sorprenden dentro y fuera de la pasarela. Su firma personal, los vestidos desmontables, que se transforman en el breve espacio de tiempo que las modelos los lucen de un extremo a otro del catwalk. Faldas que se desprenden como por arte de magia, colas de tul que se transforman en chales, sobrevestidos blancos que revelan faldas en intensos rojo y verde... Mil y una versiones para lucir dos trajes en uno, y que la temporada que viene, además, apuntan hacia los viejos teatros parisinos, donde el clásico can-can y el corpiño brocado conviven entre bambalinas. El momento álgido, el cierre, cuando una modelo ha salido portando un espectacular vestido con alas de ángel, que se ha encargado de desplegar sobre el escenario, arrancando una gran ovación.

Espectacular ha sido también la puesta en escena de Matilde Cano: el saber hacer de la diseñadora casi no necesita presentación (sus creaciones hablan por sí mismas en calidad y diseño), aunque, aún así, y haciendo un guiño a la figura que ha inspirado su colección para 2011, el desfile ha arrancado con una proyección de Gilda: Rita Hayworth encabezaba así un desfile impregnado de todo el glamour de las estrellas del celuloide. Ondas en el pelo, rojo en los labios, largos guantes hasta el codo y sedas entalladas han hecho brillar como auténticas divas a las modelos, en una coleccion dominada por los toques corseteros, los zapatos-joya, los coquetos tocados y las siluetas curvilíneas, teñidas de champán, azul inglés y doré.

Sonia Peña también ha apostado por el espectáculo en su desfile de vestidos cóctel y de noche: saxo, piano en directo y una cantaora de flamenco-fusión han puesto banda sonora a su colección, cuya primera parte se ha caracterizado por los toques retro y ladylike. Looks fieles a uno de los grandes iconos de estilo del siglo XX, Jackie Kennedy, hoy en día puesto de moda otra vez por la Primera Dama de Francia. Lineas rectas, cuellos amplios y abrigos sesenteros han dado paso a los vestidos de noche, inspirados el veran malagueño. Trajes raciales, cargados de volantes y color, en satén, tafetán o gasa de seda, que se han encargado de poner un punto y final inolvidable al desfile.

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