Tres novias para tres desfiles

Adolfo Domínguez, Lydia Delgado y Elio Berhanyer pusieron un broche 'blanco' a sus colecciones en pasarela Cibeles

No es habitual que los diseñadores de pret-a-porter cierren sus desfiles de moda con un traje de novia: el glamour nupcial queda reservado a la Alta Costura de París, y a las pasarelas especializadas en trajes de novia, como la sofisticada Pasarela Gaudí o la New York Bridal Week de la Gran Manzana.

Aún así, tres de los maestros de la costura que han desfilado a lo largo del pasado fin de semana en la Cibeles Madrid Fashion Week, que celebraba su edición número 50, han querido poner el broche de oro a sus respectivas colecciones con un vestido de novia. El más original: el de Lydia Delgado, quien tras sorprender presentando su primera colección para hombre, sacó a la pasarela a un novia moderna, de zapato plano, y encarnada en la figura de la modelo Marina Pérez, que lucía un vestido de auténtico caramelo. Blanco y salpicado de rosa, con cuerpo encorsetado y falda-nube que llega hasta la rodilla, la novia Delgado no porta flores sino una flecha dorada, robada al mismísimo Cupido, y no se apega a las tradiciones de una boda convencional.

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Adolfo Domínguez, quién tras diez años de ausencia volvía a Cibeles en esta edición con motivo de su especial aniversario, tampoco se olvidó de las novias en su desfile. El modisto ha estrenado hace muy pocos meses su colección bridal, plagada de modelos clásicos con largos drapeados, mangas asimétricas y cortes que recuerdan a una diosa griega, y aprovechó la ocasión para sacar una de sus creaciones 'más blancas' a la pasarela.

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Por su parte, el maestro Elio Berhanyer, quién ha celebrado sus 80 años sobre la pasarela rodeado de algunas de las tops españolas más inolvidables, como Nieves Álvarez o Judit Mascó, aprovechó su desfile en Cibeles para hacer un repaso a su trayectoria en el mundo de la moda. El diseñador posee una reconocida línea de vestidos de novia (presenta su colección nupcial todos los años en el entorno de la Cibeles Madrid Novias, y sus vestidos son el sueño de muchas mujeres) y no se olvidó de incluir dos de sus creaciones al cierre de la colección primavera-verano 2010. En seda, y cubierto de encaje y cristal el primero, y drapeado con escote en uve y cintas cruzadas en color oro el segundo, ambas modelos portaron una rosa roja en la mano, como casi todas las maniquíes que tomaron parte en el desfile-homenaje del diseñador. Sin duda una curiosidad más que hará inolvidable esta edición de pasarela Cibeles, al menos durante los próximos 25 años.

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