Barcelona Bridal Week 2010: Novia D'Art, Patricia Avendaño y Raimon Bundó

El trío de diseñadores cerró ayer la penúltima jornada de la pasarela nupcial

Tres desfiles de lujo cerraron ayer la tercera y penúltima jornada de la pasarela Gaudí Novias, el evento más importante de la Barcelona Bridal Week que se celebra estos días en la Ciudad Condal: Novia D'Art, Patricia Avendaño y Raimon Bundó fueron las firmas encargadas de echar el cierre al recinto Gran Vía de la Fira de Barcelona.

El primero, Novia D'Art, recreó un paseo por las décadas de los 60 y 80, con trajes de corte sastre, bordados a mano. Las faldas se acortan hasta la rodilla, y se sujetan con gruesos cinturones de pedrería. Los guantes, cintas de terciopelo, peep-toes y tocados con velo corto completan estos looks, que en ocasiones se cuajan de perlas y cristales de Swarovski. La diseñadora Teresa Raich recupera el ultrafemenino y arriesgado escote de corazón, y no faltan las líneas sinuosas, elaboradas enteramente en gasa y muselina, que buscan la asimetría en los hombros, como reclamo de la década 'ochentera'.

Patricia Avendaño cuenta todos los años con una modelo en exclusiva para su casting, y con la colección 2010 no iba a ser menos: donde en ediciones anteriores desfilaron Naomi Campbell o la top Nieves Álvarez, en esta ocasión ha sido la española Estefanía Luyk la encargada de abrir y cerrar el desfile de la diseñadora, centrado en las creaciones de novia y fiesta. Bajo el nombre de Glamour, sus propuestas se centraron en los volantes, quizá el leit motiv más claro de esta firma, estructurados en capas superpuestas que se enroscan a la silueta y crean espectaculares bajos y colas llenos de volumen, en seda natural, muselina, encaje, tafeta y tul. La mezcla de tejidos y texturas es otra de sus constantes, que en los vestidos de novia se traduce en capas y capas de plisados, encajes, plumetí y flecos, y en la línea de ceremonia en un estallido de colores y estampados: flores-rayas, encajes-volantes, gasas al bies-brocados, cuadros-lunares... con una paleta cromática que abarca desde el verde pistacho, aguamarina o hierba, hasta morados, azules, malvas o rosas.

Los últimos en desfilar, y quizá una de las colecciones más esperadas del día, fueron los creativos de la firma Raimon Bundó, quienes por sus años de tradición y bien hacer, y sus espectaculares puestas en escena, generaron gran expectación a pesar de ser el último desfile del día. La inspiración: el clásico de Shakespeare, Romeo y Julieta, con la top Laura Sánchez en el papel de la romántica Julieta, acompañada de una completa corte de novias salidas de un cuento medieval. La modelo, que ya ha desafilado en varias ediciones para la misma firma, se convirtió en el foco de todas las miradas después de que María Luisa Arias, de la Compañía Nacional de Danza, elaborase un complejo número de danza clásica sobre la pasarela.

Tejidos y formas regias, con líneas puras y simples, que sin duda conllevan un complicado proceso de diseño y elaboración. Bandas en color oro, tonos que van desde el marfil al champán pasando por el rosa palo o el vainilla, gasas ultraligeras, grandes volúmenes, brocados, colas imponentes, dramáticos velos armados sobre ramas naturales... Un sinfín de detalles de entre los que destacan las estampaciones de obras de pintores prerafaelistas sobre escotes y espaldas, relacionadas con la historia de amor de los amantes de Verona.

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