Cibeles Madrid Novias: Elio Berhanyer y Javier Larrainzar

Ambos maestros se encargaron de echar el cierre a la pasarela de novias de la capital

Dos maestros de la costura para novias, Elio Berhanyer y Javier Larrainzar, fueron los encargados ayer de echar el cierre a la que ha sido la primera edición de la Cibeles Madrid Novias, organizada por y en el recinto ferial de Ifema.

Elegante y refinada, la novia de Elio Berhanyer opta, de cara a 2010, por un vestido clásico, de líneas depuradas y envolventes, con gasa trabajada hasta el menor detalle, y que se recrea en los plisados y drapeados de inspiración helénica, buscando las asimetrías en los escotes y las caídas suaves y ondulantes.

Vestidos muy ligeros, bordados con discretos cristales, que en ocasiones se cubren de encaje. Para las tardes y noches más frescas, el diseñador recurre a los sobrevestidos y abrigos abotonados de manga tres cuartos, que son ya todo un referente dentro de sus colecciones nupciales. Como pincelada excéntrica, el rosa pálido, que pisa la pasarela con fuerza desde el primer modelo de la colección (un espectacular vestido asimétrico en color marfil, con flores y cristales bordados y un delicado cinturón en tonos palo) y los lujosos bordados de perlas en forma de gota con las que el modisto cuajó el vestido con el que se cerraba la primera parte del desfile, antes de pasar a los trajes más ‘informales’, perfectos para bodas civiles o al aire libre. Como viene siendo tradición, entre esta segunda tanda de vestidos de novia no faltaron propuestas como los trajes largos combinados con chaqueta, así como los vestidos drapeados, casi de noche, coronados con hebillas-joya, en tonos como el malva, el gris o el rojo.

El último ceador en presentar sus tendencias para 2010 sobre la Cibeles Madrid Novias fue Javier Larrainzar, quién contó con la presencia de la actriz y modelo Jaydy Mitchell como invitada de excepción al pase en el front-row de su desfile.

Con una primera parte dominada por los vestidos playeros de gasa estampada, con mezcla de prints de vivos colores y acompañados de sencillas sandalias planas tachonadas de pedrería, el diseñador investiga los contrastes de color gracias a los degradados y los tonos complementarios, como el chocolate o el aguamarina. Su visión de la novia más clásica le acerca a algunos de los diseñadores más tradicionales que se han dejado ver en Ifema en estos dos días de desfiles, con depuradas líneas sirena en tonos marfil, mezcla de texturas que pasan de la fluidez casi líquida de la muselina a los mikados armados, escotes en uve rematados con delicados tirantes en color oro, o las finísimas mangas transparentes rematadas con cristal que presentaban algunos modelos, dando lugar a una novia elegante, sofisticada y femenina.

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