Cibeles Madrid Novias: Novissima y Hannibal Laguna

Ambas firmas cerraron ayer la primera jornada de la pasarela nupcial madrileña

Las cuatro décadas que la casa Novissima lleva a la cabeza de la moda nupcial se notan en la calidad de sus diseños y sobre todo, en sus formas, siempre mirando hacía la novia clásica, con vestidos de gasa en línea fluida, encajes, bordados de pedrería y microcristales. La innovación: los tejidos y texturas sobre los que la fábrica pret-a-porter fundada por Isaac Benarroch sigue investigando, como el mikado organdí o las organzas plisadas. Bordados y costuras trabajados, que apuntan siempre a las formas más clásicas: princesa combinada con escote palabra de honor y espalda al descubierto bajo la línea del omoplato, es la apuesta segura de Novissima para las novias de siempre de cara a la temporada 2010.

Entre sus propuestas no faltan los boleros de manga tres cuartos, los grandes volúmenes con bajos abullonados, los volantes rematados con blondas de Chantilly y los fajines de color, un must dentro del universo Novissima, cuyo desfile precedió al que sin duda ya se ha convertido en el diseñador estrella de esta edición: rodeado de expectación, Hannibal Laguna, quién después de años presentando sus colecciones en el entorno de la Barcelona Bridal Week se ha trasladado a la capital para descubrir sus propuestas nupciales para la temporada 2010, fue el encargado de cerrar la primera jornada de desfiles de la feria de novias madrileña.

A ritmo de tango, las novias Laguna inundaron la pasarela de vestidos-corola que arrancaron aplausos del público en numerosas ocasiones. Volúmenes que se difuminan y juegan al contraste del tono sobre tono: blanco absoluto, blanco vintage, blanco rosal… Minivestidos de corte babydoll que se rematan con bucólicas superposiciones de encaje en capas, se ajustan a la cintura con grandes lazos a modo de cinturón y se rematan con sugerentes pumps que se anudan en torno al tobillo con gruesas cintas de color marfil.

Como leit-motiv, las flores y hojas de hiedra troqueladas, que aparecen tanto en los vestidos cortos como en las líneas sirena más clásicas, acabadas en colas bajas de volantes, casi siempre jugando con la mezcla de tejidos para aportarle movimiento al vestido.

Junto a las novias no han faltado las propuestas para chico, siendo un traje de ceremonia masculino el primero en abrir el desfile. Armado con un ramo de rosas blancas, el novio de Hannibal Laguna apuesta por la mezcla de lo clásico y lo moderno, y es capaz de conjuntar la tradicional levita o chaqué con un pantalón pitillo de aire más sport o unos brillantes zapatos de charol en color blanco.

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