¿Cómo llevan las madrinas la mantilla?

El tocado más español requiere unas sencillas normas de protocolo

Aunque es habitual verlas en procesiones de Semana Santa y corridas de toros, lo cierto es que la coqueta mantilla es una prenda muy tradicional y típicamente española, que cada vez se ha hecho un hueco mayor en las bodas, y muy especialmente como complemento de las madrinas.

Este elegante tocado femenino, que aporta un fuerte sabor castellano a la silueta de la mujer, puede resultar muy favorecedor si se utiliza atendiendo con cuidado a unas normas de protocolo: largo, peineta, colores… ¿Quieres saber cómo acertar con tu mantilla? Te damos las reglas básicas para que luzca perfecta.

  • La mantilla es en sí misma un tocado clásico que cae sobre los hombros y enmarca el rostro, haciéndolo destacar y dándole un aire muy especial. Normalmente está elaborada con ricos tejidos bordados con flores, como la blonda de seda, el tul o el chantilly de origen francés.

  • Lo más importante a tener en cuenta a la hora de lucir una prenda de este tipo es cómo combinarla: si queremos lucir un outfit de madrina moderno y vanguardista, es probable que el resultado sea un desastre, ya que la mantilla tiene un toque tradicional que necesita ser respetado para crear armonía.

  • La mantilla es un complemento de alta ceremonia, por lo que es fundamental vestir de largo o, en todo caso, que el largo del tocado no sobrepase el del vestido. Las mangas también deben ser largas o de corte a la francesa, y nunca dejar los hombros al descubierto para no deslucir el efecto.

  • El largo de la mantilla debe ir acorde a la estatura de la persona que la lleve: por delante debe alcanzar las manos y bajar hasta la cadera por la parte de atrás, haciendo una suave curva o pico. Además, el tejido, suave y artesano, suele ser bastante susceptible al viento y al movimiento, por lo que es recomendable fijarla discretamente al vestido a la altura de los hombros.

  • Un complemento indispensable de la mantilla es la clásica peineta de carey, que sirve para fijarla al peinado, normalmente un moño o recogido cuidado. Dependiendo del tamaño de la peineta, la mantilla se elevará más o menos sobre la cabeza, y por eso es importante tener en cuenta la estatura de la persona a la que vayamos a acompañar (en este caso la novia), a la hora de elegirla.

  • Aunque el papel de la madrina es fundamental en la boda, no hay que olvidar que la verdadera protagonista es la novia. Por eso, al igual que sucede a la hora de elegir el traje, la mantilla no debe restarle protagonismo alguno en color ni en forma, especialmente si ella tiene previsto lucir un clásico velo de encaje: en eso caso, lo más correcto es apostar por la tradicional mantilla negra en lugar de la blanca.
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