Invitadas: ¿con o sin tocado?

Descubra todos los secretos para acertar con el suyo

Los tocados son un complemento indispensable a la hora de completar un look de boda a la última: aportan originalidad y muchas veces sólo con cambiarlos nos será fácil darle un aire nuevo a un vestido que ya hayamos utilizado en una anterior ocasión. Pero, ¿sabe todo lo que hay que saber sobre este sorprendente accesorio?

  • Uno de los principales inconvenientes a la hora de elegir un complemento con el que cubrir la cabeza en las bodas es el protocolo: ¿puede llevarse una pamela más allá de las seis de la tarde? ¿es correcto llevar sombrero por la noche? En este sentido, los tocados se convierten en los mejores aliados de las invitadas: mientras las opciones anteriores sólo son aptas para eventos que se celebren por la mañana o a media tarde, el tocado, más discreto, puede ser llevado a cualquier hora del día.

  • Un tocado es un pequeño universo de fantasía donde prácticamente todo está permitido: piedras preciosas, plumas, botones de hueso, flores, sofisticados apliques en cristal... Eso sí, los tejidos pueden y deben variar en función de la estación del año: para las bodas más primaverales, las texturas ligeras como la seda natural o la rafia francesa nos darán un toque mucho más fresco y acorde a la estación y temperatura. Los terciopelos, organzas, crines o fieltros son más apropiados para el otoño-invierno, ya que su composición resulta más cálida a la vista y al tacto.

  • Como el resto de prendas y complementos, el tocado puede ayudar a resaltar sus puntos fuertes y disimular los pequeños defectos: un tocado grande puede compensar una figura generosa en curvas, mientras que uno más pequeño aportará sofisticación a una figura alta y espigada sin sumarle centímetros. La forma del rostro o el color del cabello también pueden adquirir un tinte diferente si les acompañamos del tocado adecuado.

  • La originalidad es esencial a la hora de llevar un tocado, y ser atrevida nunca está de más, especialmente si hablamos de un día especial como es la boda de alguien querido. Para seguir la tendencia de la temporada, pruebe a romper la gama cromática del conjunto, y apueste por un tocado de color distinto al del vestido: el resultado será mucho más ‘chic’ y sofisticado. Eso sí: procure que se adapte siempre a su propio estilo.

  • Otra lección de protocolo: lo correcto es llevarlo puesto todo el día. Así que una presmisa fundamental es ¡comodidad! Por norma general, está permitido quitárselo después del banquete, durante el baile, aunque siempre después de que los novios hayan abierto el vals nupcial.

  • Aunque los hay de todo tipo (futuristas, con apliques naturales, adornados con miniaturas...), el carácter vintage de estas piezas es sin duda una de sus grandes bazas frente a las pamelas y sombreros. Las bandas estilo años 20, los discos con plumas... El tocado nos ofrece una oportunidad única para viajar al pasado.

  • Es imprescindible centrarse en una sola zona y destacarla. Es decir: si queremos lucir un tocado espectacular, lo mejor será que el vestido, zapatos y demás complementos sigan una línea suave y sencilla, sin demasiados adornos. La norma de estilo ‘menos es más’ cobra pleno significado cuando hablamos de asistir a una boda.

  • Invertir en un tocado espectacular puede resultar una gran decisión si nos atrevemos a lucirlo fuera de los eventos nupciales (una comunión, una cena formal...). Si no, es mejor ir a lo seguro y optar por un complemento más discreto, como las diademas o las cintas en raso. Los pequeños detalles, como broches o lazos, darán vida a cualquier moño bajo o media melena, y resultará más fácil darles uso a la hora de 'reciclarlos'.

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