Riesgo de aborto: toma precauciones en las primeras semanas de embarazo

El primer trimestre acumula el mayor riesgo de interrupción espontánea de toda la gestación, te contamos por qué.

Pese a los avances de la sociedad actual, parece que todavía hay ciertos temas que permanecen como tabúes en la conversación general. Uno de ellos es el aborto natural o espontáneo. Lo malo que tiene no hablar de determinados temas es que, a menos información, menos capacidad de acción.

Por ello, en este artículo vamos a tratar el tema del aborto espontáneo (una circunstancia que se da con más frecuencia de lo que creemos), de por qué puede producirse y cuáles son las pautas que se pueden seguir para prevenirlo.

Qué es un aborto natural y por qué ocurre

En general, podría definirse el aborto como la interrupción del embarazo antes de que el feto sea capaz de sobrevivir fuera del útero, esto es, antes de las 20 semanas de gestación. El aborto puede ser provocado o espontáneo; es este último el que vamos a tratar, el que se produce por circunstancias ajenas a la voluntad de la madre.

El riesgo de aborto es mayor en el primer trimestre por dos razones. En primer lugar, como ya hemos indicado, el feto no puede sobrevivir antes fuera de su hogar, el útero, y posteriormente, sería complicado pues necesitaría mucha ayuda médica, aunque podría salir adelante. En segundo lugar, en los tres primeros meses de gestación, se producen una ingente cantidad de procesos muy complicados que tienen como objetivo que se produzca la fecundación, que comience la división celular, que el embrión se implante correctamente, que los órganos y la estructura del feto se desarrollen con normalidad… En definitiva, las primeras semanas son las más críticas.

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A los fallos del propio proceso, se le pueden unir anomalías en el feto relacionadas con elementos genéticos, por ejemplo, o a problemas propios de la madre (enfermedades, infecciones, agresiones…). Realmente una interrupción involuntaria del embarazo puede tener muchas causas.

Cómo intentar prevenir un aborto espontáneo

Los dos síntomas más alarmantes y que pueden ser signos de una amenaza de aborto son el sangrado vaginal y los cólicos abdominales. El hecho de sangrar durante las primeras semanas de embarazo no debe alarmar a la madre, pues es algo normal; pero si el sangrado es excesivo o si tiene coágulos, la mejor opción es acudir al ginecólogo.

La primera pregunta que muchas madres se hacen al conocer estos riesgos es “¿qué puedo hacer para evitarlo?”. En general, la gran mayoría de estos abortos no se pueden prevenir ya que, como hemos dicho, pueden deberse a causas genéticas u otros factores que no se pueden controlar.

Igualmente, si tu voluntad es quedarte embarazada, puedes empezar a cuidarte antes de la gestación, evitando el alcohol, la cafeína o las drogas. Cuida (sin obsesiones) tu salud, no te expongas a rayos X, mantén una dieta sana siempre consensuada con el médico y no hagas ejercicio muy intenso que incluya cambios muy bruscos de ritmo, ya que a tu bebé le podría perjudicar.

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