Psicología

¿Qué es la 'técnica de la tortuga'?

Se suele emplear para ayudar a los niños con TDAH a controlar la impulsividad aunque puede ser eficaz con otros 'peques' con conductas impulsivas

Tengamos la edadque tengamos, los niños siempre nos ganan en energía. Sin embargo, no todos los 'peques' tienen la misma cantidad ni tampoco la controlan de igual manera; de ahí que en las últimas décadas se hayan ido diangnosticando cada vez más trastornos conductuales en la infancia, que muchas veces se prolongan en la edad adulta, siendo el más famoso el TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

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En estos casos, no se trata tanto de un niño energético o extrovertido sino que el trastorno tiene un origen neurológico, que se traduce en una serie de síntomas que pueden ir desde la falta de atención a la impulsividad y la hiperactividad en sí mismas. Aunque hoy se diagnostiquen más casos de TDAH que antes, las cifras en España aún son bajas, precisamente porque tendemos a etiquetar o confundir estos síntomas con comportamientos comunes en los niños, como la sobreexcitación o un exceso de energía. El TDAH se puede y debe tratar, siempre de manera multidisciplinar, con psicoterapia, neurofeedback o fármacos entre otros.

¿QUÉ ES EL MÉTODO DE LA TORTUGA?

El famoso 'método de la tortuga' es un realidad un manual desarrollado por Schneider y Robin en los años 70 en Nueva York. En u principio, su objetivo fue el de ser enseñado en clase como una técnica de grupo para niños con problemas conductuales, partiendo primero con la historia de la tortuga (una tortuguita muy impulsiva que se enfada muy fácilmente, a menudo reaccionando de forma desproporcionada) seguido de prácticas en grupo e individuales. Hoy en día, la técnicase ha estudiado y aplicado ampliamente y es eficaz tanto en el cole como en casa porque sirve para ayudar a los niños impulsivos a autocontrola sus emociones, especialmente cuando sienten emociones negativas como la ira.

El método parte de la analogía entre el niños y la pequeña tortuga: ambos tienen tendencia a enfadarse rápidamente y responder rompiendo cosas, aunque, una vez ha terminado todo, se siente triste y mal. Una vez el 'peque' es capaz de identificar o incluso adelantar estas emociones, debe fomentarse que su reacción sea la misma que la de la tortuga para intentar controlar que la situación vaya a más: sentarse y pegar la cabeza los brazos al cuerpo, lo mismo que haría ella con su caparazón, y adoptar una posición que favorezca la relajación muscular, y que a su vez permita al niño liberar tensión y allanar el camino para que la frustración y el enfado desaparezcan. Cuanto más relajado esté, más difícil será tener unos comportamientos disruptivos.

Dentro del caparazón, la tortuga y el 'peque' tienen tiempo para relajarse hasta que se les pase el enfado. Estos paralelismos ayudan al pequeño a entender mejor su comportamiento y poder identificarlo: enseñar a los niños a 'esconderse en su caparazón' durante unos minutos les da tiempo a procesar esas emociones, controlarlas mejor, y sobre todo buscar soluciones a las situaciones que les han hecho reaccionar de una manera impulsiva.

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