¿Cuál es tamaño adecuado de las porciones que deben comer los niños en edad preescolar?

Un estudio entre mil familias del Reino Unido desvela que uno de cada diez niños en edad preescolar come porciones similares a las de los adultos, especialmente cuando se trata de platos muy populares

El incremento en las tasas de obesidad infantil no son fruto de la casualidad: a menudo van ligados a los cambios en los hábitos alimenticios de los últimos años, y a los que la población infantil parece ser más susceptible que la población adulta. Según los datos del estudio Evaluación de los Hábitos Alimentarios y Estado Nutricional de la Población Española presentado el año pasado por la Fundación EROSKI, el incremento en esta tasa habría afectado a un 9% de los niños y jóvenes a lo largo de los últimos 15 años, mientras que el impacto de la obesidad en adultos no sobrepasaría el 4%. Es decir, más del doble de niños que de personas mayores tiende a presentar un problema de sobrepeso.

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Con estos datos cabe preguntarse si el problema está en lo que comemos, en los alimentos en sí, o en la manera en la que los comemos: cómo, cuándo y con quién nos sentamos a la mesa, durante cuánto tiempo, si lo hacemos viendo la tele o con los móviles a mano, y, quizá lo más importante, el tamaño de las porciones que se sirve a cada miembro de la familia. Especialmente si tenemos niños pequeños en edades muy seguidas, y entre quienes parece inevitable el servir porciones iguales para evitar conflictos.

A pesar de todo, cada miembro de la familia tiene sus necesidades alimentarias particulares que deben ser cubiertas de forma correspondiente. Igual que hombres y mujeres no tienen un gasto calórico equivalente aún cuando mantienen un nivel de actividad física parecido -los metabolismos son distintos, lo mismo que la masa muscular, y en consecuencia el gasto energético-, lo mismo sucede con los niños. Ya en 2014, el decálogo de la alimentación infantil de los hospitales Nisa incluía entre sus recomendaciones el valorar la altura, el peso, el sexo y la actividad física que hacen los pequeños para adecuar los alimentos que toman, porque no es razonable que coman la misma cantidad que un adulto.

Pese a todo, el tamaño de las porciones sigue siendo un problema, tal y como apuntan los datos de un estudio reciente elaborado entre mil familias del Reino Unido y publicado por el Infant & Toddler Forum, una organización centrada en la infancia, y donde han analizado el tamaño de las porciones que se sirven a los niños en edad preescolar de entre 1 y 4 años, justo la etapa en que una gran mayoría abandona la lactancia y entra de lleno en los alimentos sólidos. Sus conclusiones: un 79% de los niños come porciones más grandes de lo que debería, con uno de cada diez mayores ofreciendo a los pequeños porciones de tamaño adulto de forma regular, especialmente cuando se trata de algunos de los platos favoritos de los niños como los espaguetis o las patatas fritas. De hecho, y al preguntarles por su principal preocupación en torno a la alimentación de los hijos, hasta el 73% de padres afirmaba estar más preocupados porque sus hijos no comieran lo suficiente que porque comieran en exceso.

Esto, apuntan desde el foro, es una parte esencial de cómo los niños entienden la comida, y la manera en que adquieren hábitos de alimentación a edades tempranas que se mantendrán toda la vida. Aunque los niños en edad preescolar no tienden a comer en exceso por sí solos, solamente cuando tienen hambre, la manera en que perciben las porciones determina que sean conscientes de cuánto deben comer en cada comida según se vayan haciendo mayores. Para ayudar un poquito con esto de las porciones, junto al estudio el foro ha difundido una lista de raciones infantiles recomendadas para niños en edad preescolar, con mínimos y máximos que podemos variar dependiendo de la estatura y edad de los niños o su actividad física. Algunas de sus sugerencias:

PATATAS. Fritas, cocidas o en puré. La manera en que las cocinemos influye en el tamaño de las porciones, ya que unas son más grasas que otras. Con el puré de patatas por ejemplo puede servirse entre una y cuatro cucharadas de 15ml. cada una, mientras que unas patatas fritas cortadas en gajos gruesos no deben sobrepasar las 4-8 unidades. Las patatas cocidas: entre media y una y media, pero pequeñas, del tamaño de un huevo. Las patatas fritas de bolsa es mejor evitarlas en niños menores de dos años por tener un alto contenido enérgetico, innecesario para bebés muy pequeños. Si las ofrecemos a niños más mayores las porciones no deben sobrepasar las seis unidades.

PAN. Una porción se establece entre media y una rebanada.

PASTA Y ARROZ. Entre dos y cinco cucharadas por ración. Todos estos alimentos (pan, pasta y patatas) pertenecen al grupo de los alimentos con carbohidratos, por lo que hay que limitar su consumo a una única porción por comida: o bien patatas, o pan, o pasta o arroz.

VERDURAS Y FRUTAS. Depende del tipo de verdura aunque muchas, como el brócoli, las espinacas, el maíz dulce, las judías verdes o los guisantes no suelen sobrepasar las dos cucharadas por ración, teniendo en cuenta que al menos dos porciones de este grupo deben incluirse en cada comida. En cuanto a las frutas: destacan los kiwis, mandarinas y ciruelas (1/2 - 1 pieza), peras (1/4 - 3/4 pieza), manzanas (1/4 - 1/2 pieza), uvas (de 3 a 10 frutas pequeñas) y plátanos (1/4 - 1 plátano de tamaño medio).

LÁCTEOS. Deben consumirse unas tres veces al día, siempre en el tamaño de ración recomendado, que es un vaso de entre 100 y 120 ml en el caso de la leche de vaca, un yogur o una loncha de queso.

CARNES Y PESCADOS. Entre dos y tres raciones al día, en tamaños pequeños, como por ejemplo un máximo de loncha y media de jamón de york, o una salchicha de tamaño medio. En el caso del pescado, limitarlo a entre un cuarto o un filete pequeño si se trata de un pescado graso como por ejemplo el salmón. Y si lo que vamos a cocinar son huevos en diferentes tipos de cocción, mejor que sea sólo uno, aunque podemos ofrecer también medio si está cocido o pasado por agua, dependiendo de las necesidades nutricionales del niño.

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