Cómo mantener el calor del verano a raya durante el embarazo

La combinación peso + retención de líquidos del tercer trimestre hacen de esta etapa una de las más difíciles en un embarazo de verano

Si a veces sobrevivir a las altas temperaturas del verano se convierte en una pequeña odisea, cuando el tercer trimestre coincide de lleno con las vacaciones, mantener el calor a raya no es tanto una necesidad como una cuestión de supervivencia. Hablamos sobre todo del tercer trimestre (aunque una 'mala' combinación de verano + embarazo puede hacerse extensible también a los primeros seis meses), porque no sólo es en este punto cuando el bebé es más grande -al final del octavo mes, el peso suele superar los dos kilos, además de la placenta y el líquido amniótico-, sino que también es cuando las mamás comienzan a tener más problemas relacionados con la retención de líquidos, especialmente en las piernas y tobillos. ¿Sabes cómo mantener el calor a raya en pleno embarazo? Te damos algunos tips para tener un verano lo más fresquito posible.

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1. Bebe mucha agua. Fundamental para cualquiera pero sobre todo para las premamás, las personas mayores y los niños pequeños. No sólo porque tendrás que hidratarrte por dos sino porque el peso del bebé suele ejercer mayor presión sobre la vejiga, haciendo que las visitas al baño sean más frecuentes, especialmente a partir del segundo trimestre. Para contrarrestar el efecto del calor y la deshidratación, asegúrate de llevar siempre encima una botella de agua, y de consumir líquidos con frecuencia, incluidas las frutas y hortalizas de temporada con un alto contenido en agua, como la sandía, el tomate o el pepino.

2. Para reactivar el retorno venoso es recomendable vestir ropa poco ajustada, poner las piernas en alto y evitar estar sentadas todo el día, especialmente teniendo en cuenta que cuando la temperatura pasa de 35 grados las medias de compresión recomendadas en el tercer trimestre suelen abandonarse en el fondo del cajón. Sobre todo en vacaciones y cuando vamos a la piscina o la playa. Masajea la zona con geles descongestionantes que tengan un efecto frío o calmante.

3. Verano + embarazo = problema con el sueño asegurado. La postura para dormir se complica en el embarazo, y las almohadas premamá que en otras épocas del año ayudarían a adquirir la posición más cómoda pueden convertirse en un compañero de cama algo incómodo cuando el calor aprieta. Mantén la habitación fresca durante el día, dejando las persianas cerradas el mayor tiempo posible, y cambia el aire acondicionado por un ventilador para evitar los cambios bruscos de temperatura.

4. Huye de la sal. Y no de la sal del mar precisamente: los alimentos con un alto contenido en sal, especialmente los alimentos procesados, son un factor clave de la retención de líquidos, lo mismo que el calor. Resta condicionantes evitando los alimentos salados (si no estás segura, mira siempre la etiqeuta: muchos más alimentos de los que crees llevan sal a modo de conservante), manteniendo las piernas en alto siempre que sea posible.

5. Toda agua es buena. No sólo la que bebes sino también la del mar, la piscina o, si no tienes otra cosa a mano, la ducha. 'Pasa por agua' cuanto más a menudo mejor. Los baños de agua fría en los pies y las piernas también ayudarán a aliviar el peso en la zona.

6. Organiza tu día evitando las horas de mayor exposición al sol. Es decir: si tienes que salir de casa, mejor hacerlo antes del mediodía o dejando los recados para por la tarde. Y no te olvides de usar un protector solar de amplio espectro cada vez que salgas a la calle: la hiperpigmentación es uno de los rasgos de acompañan a los cambios hormonales que se producen en el cuerpo durante el embarazo, y es más notable a medida que avanza el tercer trimestre; la piel se vuelve más sensible a la aparición de melasma o manchas, que se pueden prevenir, al menos en parte, con una crema solar.

7. Haz un repaso de tu armario premamá y asegúrate de que funciona a prueba de meses calurosos, como julio y agosto. Mejor evitar los tejidos sintéticos y las prendas ajustadas: busca ropa holgada y de colores claros como el beis, el blanco o el azul celeste, que reflejen la luz en vez de absorberla. Estas prendas no sólo son más fresquitas sino que pueden prevenir la aparición de sarpullidos en zonas de la piel expuestas a rozaduras, como por ejemplo en la zona del pecho, por efecto del sudor y el calor. Los zapatos: planos, en una fibra natural (evitando chanclas y flip-flops: son más propensas a tropezones que un zapato cerrado, aunque sea de verano) y con un tallaje amplio, para evitar que el zapato quede muy ajustado si el pie tiende a hincharse al final del día.

8. Cambia los deportes 'de secano' por la piscina. En el embarazo es imporatnte mantenerse activas, y a veces en verano la única manera de hacerlo es metiéndose en el agua y cambiando el yoga premamá o las caminatas al aire libre por la natación. El motivo: no sólo son actividades mucho más fresquitas sino que se previene la concentración de sudor y humedad de otros deportes, y además agiliza los movimientos, liberando el peso de las piernas hinchadas y aligerando la presión sobre el nervio ciático.

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