Las matronas españolas se posicionan sobre el parto en casa

La Federación de Asociaciones de Matronas de España ha defendido recientemente que el parto en casa esté cubierto por la sanidad pública

Cuando en España escuchamos que en otros países, como Suecia o el Reino Unido, las mamás se van a casa a las ocho horas de haber dado a luz, lo que se conoce como parto ambulatorio, nos suena completamente ajeno, a pesar de que en España se practique ya en algunos hospitales y, en general, los profesionales de la salud no se opongan a ello, siempre y cuando se den las condiciones adecuadas. En España estamos acostumbrados a que madre e hijo se queden en el hospital varios días, mientras que fuera de nuestras fronteras, esto supone ocupar a veces innecesariamente una cama de hospital, cuando lo cierto es que, si el parto ha sido natural y sin complicaciones, ni la mamá ni la bebé son enfermos o pacientes, y por tanto no hay necesidad de que se dé esta circunstancia.

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La labor de las matronas en estos casos es esencial: siempre es esencial, aunque su asistencia en casa en un parto ambulatorio es precisamente lo que consigue que este tipo de altas exprés funcionen con la precisón de un reloj suizo. Ellas dan apoyo y ayudan a la mamá con todo lo necesario en esos primeros días. Nadie duda que el trabajo de las matronas es clave, y de ahí que estos días se esté prestando especial atención a su posicionamiento al respecto de otro de los grandes 'desconocidos' en España, el parto en casa. La Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) acaba, de hecho, de pronunciarse al repecto del parto domiciliario, que, al igual que sucede con los partos ambulatorios, y muchos otros aspectos de la gestación y la maternidad en general, provocan algo de controversia. En España, de hecho, el parto en casa es posible, aunque esté en desuso, entre otros motivos por lo que subrayan desde este colectivo: a diferencia del parto hospitalario, dar a luz en casa no está financiado por el Sistema Nacional de Salud.

El asunto lleva dando vueltas ya desde el mes de marzo, encabezado sobre todo por la asociación de matronas de Cataluña, donde se producen más de la mitad de los partos en casa de toda España. Tal y como indicaba por aquel entonces 'El Periódico', de los 71.711 nacimientos que se deron en todo el país en 2013, 711 niños nacieron en casa, y de ellos, 393 lo hicieron en Barcelona, un 8 por ciento más que solamente cuatro años antes. Esta pequeña curva en el aumento de los partos en casa es lo que ha puesto en sobreaviso a las matronas catalanas, y por extensión, a las del resto de España, que plantean estos días buscar una equidad que permita a las mujeres que optan por este tipo de parto tener los mismos derechos que las que eligen hacerlo en un hospital convencional.

Los partos domiciliarios son controvertidos porque en la gran mayoría de casos las mujeres que se decantan por ellos quieren un parto natural, sin anestesia, con mínima intervención médica y rehusando lo que a veces se ha definido como una 'excesiva medicalización' del proceso del parto en los hospitales. En estos casos, el papel de la matrona es clave, teniendo siempre un plan B por si hubiera que trasladar a la madre a un hospital cercano de darse alguna complicación. Para esta asociación de matronas, que reúne a las asociaciones de comadronas de prácticamente todas las Comunidades Autónomas, la cosa está clara: el parto en casa es una opción válida y segura siempre que las mujeres estén atendidas por matronas cualificadas, y se cumplan las condiciones necesarias establecidas por la investigación científica en este terreno, "proporcionando siempre atención, información y acompañamiento a las madres según el riesgo al final de la gestación y las características de su entorno".

La atención sanitaria debe ajustarse a las necesidades y preferencias de los padres, defienden las matronas de la FAME. Algo que coincide con casi tdos los aspectos de la paternidad, incluidos, por ejemplo, otros temas tan controvertidos como si hacer uso o no de las vacunas en los niños, otro terreno en el que la última decisión es siempre de los padres, en colaboración con los profesionales de la salud. Para ello, reclaman las matronas, cada mujer debe tener derecho a tener el parto que quiera y en el lugar que quiera, ya sea un hospital o su propia casa, una casa de partos, una zona de parto anexa a los paritorios o una sala de partos convencional. Esto permite, dicen, que la experiencia del nacimiento "sea positiva y feliz para la familia, sin disminuir los niveles de seguridad alcanzados en la actualidad".

¿ES POSIBLE UN PARTO EN CASA CUBIERTO POR LA SANIDAD PÚBLICA?

Para universalizar este tipo de partos, y conseguir la equidad con la atención que se da a las madres que se decantan por el parto hospitalario, sería necesario, defiende las matronas, que la asistencia en casa forme parte de una prestación del Sistema Nacional de Salud, es decir, la que cubre la Seguridad Social. De hecho, y según los cálculos de este grupo de matronas, el parto en casa no tendría un coste superior al parto en un hospital público. En estos centros, un parto sin complicaciones suele tener un coste aproximado de 1.812 €, a los que, en algunos casos, pueden sumarse otros gastos extra como el ingreso por falso trabajo de parto (es decir, cuando la mujer siente contracciones, sin que haya dilatación del cuello del útero o descenso del bebé), además del coste de la atención durante la gestación y el puerperio.

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