Consejos para las mamás 'rookie' con dos bebés que nacen muy seguidos

Los Duques de Cambridge ampliarán la familia a lo largo de 2015, con menos de dos años entre el nacimiento de su primer bebé y el segundo

George de Cambridge tendrá un hermanito (o hermanita) a lo largo de 2015. La noticia se confirmaba este verano, después de que la Duquesa de Cambridge tuviese que suspender algunos de sus actos públicos, al volver a sufrir los efectos de la hiperémesis gravídica que también afectó a su primer embarazo. El nuevo miembro de la Casa Real británica seguirá muy de cerca en edad al príncipe George, que no habrá cumplido los dos años cuando tenga que enfrentarse a su nuevo papel de hermano mayor.

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La Duquesa de Cambridge ha retomado su vida pública después de superar los primeros meses de embarazo

Un papel que, en muchas ocasiones, transforma por completo la vida de los padres: aumentar la familia siempre conlleva nuevas responsabilidades y tareas, aunque si los bebés se suceden con menos de dos años entre ellos, la casa puede convertirse en un pequeño campo de batalla familiar, donde todo debe ser planificado con muchísima antelación si no queremos perder por completo las riendas de cómo manejar a ambos 'peques' a la vez. La experiencia de la corta diferencia en edad entre los hijos de los Duques de Cambridge será, de hecho, muy similar a la que tuvieron que hacer frente Carlos de Inglaterra y Diana de Gales, después de que la Princesa diese a luz a sus dos bebés con exactamente 27 meses de diferencia.

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La diferencia de edad entre los dos bebés de los Duques de Cambridge no superará los dos años

Cosas que se solapan cuando vivimos en casa con dos bebés: desde las tomas de leche y las papillas, hasta la hora de la siesta, los llantos que se contagian, los celos, los catarros y sobre todo, mucho, mucho cansancio. De hecho, si ya de por sí el año posterior al embarazo es propenso a la 'mala cara' de las mamás debido a los cambios hormonales durante y después de la gestación, cuando tenemos que lidiar con dos bebés (y en ocasiones reincorporarnos a la vida laboral después de la baja maternal), el estrés puede hacer mella por igual entre ambos padres y también en la relación de pareja.

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El príncipe George se convertirá en hermano mayor a lo largo de 2015

Algunas claves para afrontar esta primera etapa de forma más llevadera:

1. Saber asignar prioridades en los momentos de más estrés, como por ejemplo un berrinche o un 'ataque de llanto' combinado entre los dos bebés. No necesariamente por edad: a veces lo que prima es la urgencia relacionada con el problema (por ejemplo: un bebé llora porque se ha caído, otro porque tiene hambre), teniendo siempre en mente además que las lágrimas, a estas edades, suelen ser contagiosas.

2. Asumir que siempre habrá un bebé que esté más desatendido que otro, sobre todo cuando uno de los padres no está en casa. Poner un problema por delante de otro (un pañal antes que un biberón, o al revés), generará seguro un berrinche en el 'peque' al que le toque un segundo turno. La clave está en asimilar la situación lo antes posible, y no dejarse llevar por el sentimiento de culpa cuando un bebé llora.

3. Acostumbrarse al caos, al menos en los primeros meses, cuando el recién nacido es totalmente dependiente de los cuidados y vigilancia de los padres (concretamente de la madre), mientras que el hermano mayor comienza a desenvolverse por sí mismo sin dejar de necesitar una atención casi constante. Para afrontar este primer tramo, lo mejor es dar prioridad tanto a los problemas como al foco de estrés en sí: que los niños estén atendidos se colocaría en lo alto de la lista, mientras que otras cosas que normalmente también nos causarían ansiedad (un teléfono que suena, ropa sin lavar, platos que se olvidan dentro del lavavajillas), pueden pasar a un segundo plano.

4. Los celos son normales entre hermanos, sobre todo cuando, a partir del año y medio, el mayor comienza a manifestar una chispa de voluntad (querer o demandar cosas más allá de la sensación de hambre o si hace frío o calor), sin poder comunicarlo aún con palabras. Las rabietas también se vuelven más frecuentes y es posible que en un primer momento, los niños mayores se sientan injustamente desplazados. Al fin y al cabo, compartir a mamá y papá supone un lento proceso de aceptación: en estos casos, lo mejor es escucharles y no forzar sus sentimientos hacia el recién llegado, intentando tener tiempo a solas con ellos cuando sea posible e incluyéndoles en los cuidados del bebé. Poco a poco entenderán su nuevo rol de hermanos mayores.

5. Elige lugares baby friendly cuando vayas de paseo, para no ponerte más trabas de lo necesario a la hora de empujar un carrito mientras llevas a un bebé de la mano. Busca alternativas que te permitan más movilidad, como las mochilas portabebés o las kepinas, y planifica con tiempo rutas o incluso el stock necesario para atender a ambos niños fuera de casa, en términos de pañales, zumos o juguetes. Haz lo mismo en casa, creando un espacio totalmente a prueba de bebés, donde puedas dejar tranquilamente a uno de los niños mientras te encargas del otro.

6. Piensa en ti, aunque sea de vez en cuando. En esta etapa es imprescindible descansar lo suficiente (pide ayuda si es necesario), así como socializar, especialmente con otras mamás, con las que compartir dudas, problemas o incluso estrés. Pasar tiempo en pareja -sin discutir-, es otro de los retos de esta etapa.

7. Concéntrate en las cosas positivas: dos hermanos muy seguidos en edad son más propensos a establecer lazos más fuertes desde una edad muy temprana, compartiendo desde aficiones, libros y prendas, hasta la matrícula en el mismo colegio. La ventaja más importante: al solaparse el tramo más difícil de la infancia, sobrevivir a esta etapa tan dura se hará más corto que con bebés que llegan a la familia con varios años de diferencia, y con los que hay que repetir todo el proceso desde el principio.

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