¿Qué ventajas tienen los pañales de tela?

Los pañales convencionales no sólo son poco económicos a largo plazo: también suponen una fuerte carga medioambiental

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Aunque resulten más convenientes, los pañales convencionales suponen un importante gasto familiar

Los pañales convencionales, los que están hechos de plástico o celulosa y adquirimos en la farmacia o el supermercado, suelen ser la opción más común entre las familas con un bebé recién nacido, quizá por la conveniencia de poder deshacernos de ellos con facilidad. La imagen del pañal de tela, su alternativa más natural, puede, de hecho sonar algo arcaica, algo propio del estilo de crianza que se estilaba varias generaciones atrás, y que tiene poco que ver con el estilo de vida que llevamos hoy.

Sin embargo, la vuelta a la crianza natural ha propiciado la popularidad de estos humildes pañales, que en ocasiones no sólo resultan una opción aceptable, sino que presentan una alternativa aún mejor que el pañal convencional en algunos aspectos. ¿Sabes cuáles son sus ventajas?

1. Son más 'ECO': ecológicos y económicos. Un uso generalizado de pañales de tela ahorraría toneladas de desperdicios al año. Su uso supone también un ahorro para las familias, ya que no tenemos que estar constantemente adquiriendo nuevos pañales: basta con tener suficientes juegos para uso diario, y lavarlos de manera frecuente para mantener el armario de los más chiquitines a punto. Mucho más eficaz que los hasta cinco mil pañales desechables que puede llegar a consumir un bebé en sus dos primeros años de vida.

2. Los bebés que usan pañales de tela suelen aprender a usar el baño por sí solos más rápidamente. La razón: con este tipo de pañal, los peques reconocen cuándo están mojados mucho antes que con el pañal hiperabsorbente convencional.

3. Son más respetuosos con la sensible piel de los bebés, ya que si los compramos de algodón transpirable, especialmente si es un algodón de origen orgánico que se ha cultivado sin pesticidas, los pañales de tela no incoporan prácticamente ninguno de los agentes químicos que encontraríamos en una marca de pañales convencional. De ahí que sean especialmente recomendables en casos de dermatitis o alergias.

4. Existen tantos tipos como necesites: los de una pieza, los de dos -que separan la pieza de tela de una capa absorbente desmontable-, planos o plegados, ajustados (con elástico en la cintura y las piernas para prevenir 'accidentes'), además de cobertores para evitar que la ropa del bebé se moje o se ensucie.

5. Bajar la basura será menos tedioso. Aunque parezca una tontería, con un bebé recién nacido en casa hasta el 50 por ciento de los desperdicios que generamos a diario son pañales.

6. Los pañales de tela pueden ayudar a prevenir la dermatitis del pañal, un tipo de hongo que se manifiesta en forma de sarpullido, granitos o desescamaciones, y que suele derivarse del uso de pañales por el exceso de humedad y las rozaduras. Además, no incorporan geles ni polímeros superabsorbentes, es decir, son infinitamente más naturales, algo que tiene mucho que ver con la crianza con apego.

7. Son más bonitos ya que admiten estampados o colores, algo mucho menos aburrido como pueda ser un simple pañal de plástico blanco.

8. Además de los pañales de tela por tallas, existen los de tamaño onesize o unitalla, que se ajustan a todas las edades del bebé, desde que es recién nacido hasta aproximadamente los dos años. Ahorran tiempo y dinero especialmente en los primeros meses, cuando los 'peques' necesitan ser cambiados más a menudo. Además, los modelos unitalla permiten compartir pañales entre hermanos, simplificando las coladas familiares.

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