¿Qué es la hiperémesis gravídica?

La Duquesa de Cambridge sufre la misma forma de náuseas matutinas agudas que con su anterior embarazo

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El pasado lunes, Clarence House anunciaba la feliz noticia: los Duques de Cambridge esperan su segundo bebé. Una noticia que llegaba después de que la Duquesa hicisiese su última aparición pública hará algo más de un mes, y el mismo lunes Guillermo de Inglaterra asistiese a un acto en la Universidad de Oxford sin estar acompañado de su esposa.

La razón: como en su primer embarazo, la Duquesa de Cambridge sufre de hiperemesis gravídica, una forma severa de náuseas matutinas que afecta a cuatro de cada mil mujeres, potencialmente peligrosa -Catherine Middleton llegó a estar hospitalizada en su anterior embarazo por este motivo-, que puede derivar en la deshidratación de la mamá si no se consiguen retener los suficientes líquidos después de un episodio de vómitos. Los vómitos continuados, además, deterioran el estado de salud general de la mamá, y pueden ir acompañados de una pérdida de peso progresiva.

A diferencia de las náuseas matutinas, la hiperemesis gravídica suele prolonmgarse más allá del primer trimestre, normalmente hasta la semana 21 de gestación o incluso más. Los síntomas: además de náuseas severas, vómitos y aversión a la comida, los síntomas más comunes suelen incluir fatiga, mareos y confusión, además de una pérdida de peso de hasta un diez por ciento del peso corporal de la madre. La deshidratación, sin embargo, es la consecuencia más peligrosa y que requiere de mayor atención durante este período, ya que puede derivar en otro tipo de sintomatología más aguda, como dolores de cabeza y palpitaciones, además de deficiencias nutricionales.

Las recomendaciones médicas en estos casos parten del reposo, así como de comenzar el día con una pieza de pan tostado y seco antes incluso de salir de la cama. Las comidas deben ser pequeñas y frecuentes, evitando alimentos que puedan provocar náuseas, como los fritos. Si los síntomas son muy severos, la mamá suele ser trasladada al hospital al menos durante unos días, a fin de administrarle líquidos por vía intravenosa. La condición en sí no es peligrosa para el bebé, aunque en un pequeñísimo número de casos puede derivar en preeclampsia o parto prematuro si no se trata adecuadamente.

La hiperemesis gravídica no tiene origen conocido, aunque se asocia a los desniveles hormonales que se dan en el embarazo, de ahí que sea imposible prevenirla, aunque no tratarla. Suele ser, además, más habitual entre las madres jóvenes, las mamás primerizas o los embarazos múltiples.

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