Los mitos (y verdades) más comunes en torno a los piojos

¿Saltan los piojos de una cabeza a otra? ¿Por qué son más frecuentes entre las niñas?

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Muchos son los mitos en torno a los piojos, esos pequeños y molestos bichitos, que con tanta alegría invaden las cabezas, especialmente entre los más pequeños. La doctora Esther Jiménez Blasco, dermatóloga y miembro de la Academia Española de Dermatología, nos cuenta las verdades (y mentiras) sobre los piojos y sus tratamientos.

MITO: Los piojos saltan

Los piojos son insectos sin alas incapaces de volar o saltar, aunque sus patas les permiten adherirse firmemente al pelo y desplazarse con rapidez. El contagio se produce por contacto de cabeza a cabeza, y excepcionalmente a través de objetos infectados. Una vez se adhieren al pelo, comienzan a depositar liendres e inician una nueva generación de piojos. El primer síntoma de la infestación, el picor, puede tardar un tiempo en aparecer, lo que retrasa el diagnóstico y facilita la propagación.

VERDAD: Los niños los sufren más a menudo

Aunque tener piojos puede ocurrir a cualquier edad, es verdad que hay una mayor incidencia durante la edad escolar. Esto se debe a que los hábitos de comportamiento de los niños facilitan el contacto entre las cabezas, por ejemplo en el pupitre del cole o en la clase de gimnasia.

MITO: Se cogen solo durante la época escolar

Tener piojos es independiente de la estacionalidad, de hecho, es fácil que ocurra en campamentos, granjaescuelas o en otras actividades colectivas que se desarrollan en verano.

VERDAD: Son más frecuentes entre las niñas

Los piojos suelen 'preferir' el pelo largo: se cree que es la razón por la que hay una mayor incidencia entre las niñas. La melena larga facilita el contacto con el pelo de otros niños, por lo que, se recomienda llevarlo recogido. Además, en los cabellos largos, los tratamientos son más difíciles de realizar, y pueden resultar menos eficaces.

MITO: Hay que dejarse el pelo sucio

Aunque es verdad que los piojos se adhieren mejor al pelo limpio, la falta de higiene favorece infestaciones más graves. Al lavar y peinar el cabello, un buen número de los parásitos son desprendidos o dañados, lo que contribuye a disminuir la infestación. Por tanto, mejor limpio.

VERDAD: Se pueden prevenir

Se suele recomendar utilizar repelentes naturales como la esencia del árbol del té, el aceite de citronella… y otros de origen sintético, aunque no existen suficientes estudios que avalen su eficacia. La forma más eficaz de prevención es la revisión periódica con una lendrera, lo quepermite  un diagnóstico precoz, especialmente en edades de riesgo. Se recomiendan revisiones cada siete o diez días, siendo aconsejables los viernes: si hay parasitación, se pueden tratar durante el fin de semana y volver al colegio sin infección.

MITO: Los productos pediculidas estropean el pelo

Aunque se trata de sustancias químicas potencialmente irritantes, los tiempos de exposición al tratamiento son cortos y no son de uso habitual sino puntual. De todas formas, tras los tratamientos, pueden usarse acondicionadores de pelo que ayudarán a reestructurar el cabello.

VERDAD: Hace falta más de un tratamiento

Los tratamientos químicos son bastante eficaces y con altas tasas de eliminación, tanto de los piojos como de las liendres. Eso sí: ningún tratamiento los elimina al 100% y debe realizarse un segundo tratamiento a los siete o diez días. Hay que seguir estrictamente las instrucciones de aplicación del producto y tener en cuenta que las presentaciones en crema o loción son más eficaces que en champú.

De los distintos productos comercializados, se consideran de primera elección las Piretrinas y especialmente la Permetrina, aunque todos se deben complementar con una lendrera metálica con púas cilíndricas y punta roma.

MITO: Los tratamientos naturales, como el vinagre, funcionan igual

Los aceites esenciales como el del árbol del té, aceite de coco, la vaselina… actúan asfixiando al piojo pero parecen tener menor eficacia que los pediculicidas químicos clásicos. Algunos aceites esenciales pueden ser irritantes si se usan en altas concentraciones, requieren de aplicaciones cada tres días y resultan difíciles de retirar. En cuanto al vinagre, su acción directa contra el piojo requiere altas concentraciones con una eficacia limitada y posibilidad de irritación. Sin embargo, diluciones de dos partes de agua y una de vinagre sí colaboran a facilitar el desprendimiento de las liendres.

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