Dibujar bien también es un signo de inteligencia en los niños

Un estudio establece una correlación entre la habilidad para dibujar con detalle a los cuatro años y la capacidad intelectual a los 14

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Aunque no tengan la misma fama que la destreza con las matemáticas, la capacidad para aprender a hablar o a leer temprano, o incluso a dar los primeros pasos de forma precoz, las capacidades creativas, y más concretamente el dibujo, también son un indicativo de inteligencia en la infancia. Así lo acaba de hacer público un estudio publicado por la Association for Psychological Science, una asociación norteamericana sin ánimo de lucro, encargada de difundir a nivel internacional los avances en el campo de la psicología científica.

El estudio establece una correlación entre la capcidad para dibujar bien a los cuatro años, y la inteligencia que los niños desarrollan más adelante, a los 14, justo a las puertas de la adolescencia. Su definición de 'un buen dibujo' (al margen de que a ojos de los padres todos resulten pequeñas grandes obras maestras): la capacidad para dibujar de manera realista a otros niños. Durante el análisis, cada dibujo -de un total de 15.504 niños, divididos entre parejas de gemelos idénticos y no idénticos-, se evaluaría en este caso en función de la precisión de los rasgos humanos que los niños son capaces de plasmar en papel a esta edad: ojos, nariz, boca, cabello, extremidades... con una escala de 0 a 12 puntos en función del detalle.

Los resultados: a mayor precisión, mejores puntuaciones en los test de inteligencia; algo que resulta especialmente llamativo al comparar los resultados de los gemelos no idénticos, cuyos dibujos son, por norma, menos similares, con los garabatos de los gemelos idénticos, cuya habilidad innata para dibujar, especialmente a una edad temprana, tendría un fuerte componente genético.

Los resultados son moderados, aunque salen a la defensa de las artes plásticas como una variable más de la capacidad intelectual de los niños, junto con las 'mates' o la lengua. Dibujar bien, de hecho, 'no determina la inteligencia', según apuntaba estos días Rosalind Arden, profesora del Instituto de Psiquiatría del King’s College London, sino que 'en el desarrollo intelectual de los niños influyen multitud de factores más, tanto genéticos como ambientales'. Es decir: aunque la habilidad para hacer un buen dibujo sea un signo de la capacidad intelectual del niño, su contrario (un 'peque' con pocas dotes artísticas, por ejemplo, o percepciones abstractas en lugar de realistas), no sería indicativo de poca inteligencia o una menor capacidad intelectual.

Las perspectivas para convertirse en un futuro Pablo Picasso, además, vendrían condicionadas por muchas otras variables, como la habilidad para sostener los materiales de dibujo de la manera adecuada, o la capacidad de observación del pequeño.

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