¿Afectan las actividades extraescolares al rendimiento escolar?

Deporte, actividades lúdicas, académicas... hay tantas opciones como opiniones. Qué debes tener en cuenta para acertar con tu decisión

La vuelta al 'cole' de los más pequeños supone también para los padres plantearse la posibilidad de apuntarlos a algún tipo de actividad extraescolar, motivado, en muchas ocasiones, por los horarios laborales y la escasa conciliación familiar que aún existe en nuestro país. No obstante, también se ha demostrado que inscribirles en alguna actividad que verdaderamente les guste puede ser muy positivo para su desarrollo, tanto intelectual como emocional.

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Este tipo de tareas extraordinarias tras el periodo lectivo normal, pueden ser una manera de fomentar en el niño el gusto por los deportes o, incluso, ayudarle en las asignaturas en las que el pequeño tiene más dificultades.
Sin embargo, existe cierta polémica alrededor de este asunto. Muchos expertos consideran que la excesiva carga de actividades de este tipo puede tener influencias negativas en el desarrollo escolar normal del niño.

Desarrollo de la autoestima y concentración de los niños
El fracaso escolar puede estar motivado por diferentes factores, aunque muchas veces se tiende a relacionar el desarrollo de ciertas actividades con este bajo rendimiento.

Algunos estudios realizados por el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba han llegado a la conclusión de que las actividades extraescolares no sólo no interfieren en el rendimiento escolar de los pequeños, sino que fomentan la autoestima, la responsabilidad, capacidad de concentración, madurez, e incluso, aumentan las aspiraciones de los niños.

Actividades deportivas o de tipo académico
Muchos profesores se quejan, sin embargo, de que muchos niños tienen una carga excesiva de actividades, lo que afecta a su desarrollo normal en el colegio. El planteamiento que estos docentes hacen es que la planificación de las mismas no se hace de la forma correcta, y que les falta la coherencia necesaria para que el pequeño pueda aprovechar todos aquellos conocimientos que se están poniendo a su disposición.

“Las actividades extraescolares son positivas para el niño siempre que no sean impuestas unilateralmente por los padres, con el fin de rellenar horas, y sí elegidas por consenso con la aprobación del pequeño, con el fin de que las sienta como algo voluntario. Pero no hay que olvidar que también necesita de un tiempo para dedicárselo a él mismo, sin una estructura prefijada. Puede ocurrir que la suma de actividades extras, más el tiempo que dedique a deberes y estudio, no le permitan disponer de esa parcela tan importante para su desarrollo”, asegura José Ramón García Soto, profesor del Colegio Asunción Cuestablanca de Madrid.

Resulta importante, además, que se diferencie las actividades de tipo deportivo y lúdico de las de tipo académico, ya que unas pueden fomentar el entretenimiento y resultan muy positivas para que los niños gasten todas sus energías y se relacionen con otros niños, aprendiendo lo que significa el trabajo en equipo y la tolerancia y, por otro lado, las otras pueden agotar mentalmente, además de aburrirles.

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