Las ventajas de medir cada día la temperatura basal

Seguir un registro de la temperatura basal permite detectar cuáles son los días más fértiles del ciclo y a veces, incluso, saber si hay o no embarazo

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Aunque que parezca que nada tienen que ver, la estadística matemática y la salud guardan una estrecha relación. Así al menos lo exponía la estadista Talithia Wiliams en una de las charlas TED que han dado la vuelta a Internet estos días, y donde propone un método para cuantificar algunas rutinas relacionadas con la salud con la visita al médico, y cómo el hecho de conocer nuestro cuerpo puede ayudarnos a confrontar las estadísticas que muchas veces se manejan en las consultas a la hora de tomar decisiones médicas.

Una de estas fórmulas básicas es la toma diaria de la temperatura, y más concretamente de la temperatura basal, que es por definición la temperatura más baja que alcanza el cuerpo cuando está en reposo (de ahí que se tenga que tomar nada más despertarse), y cuyas variaciones en el organismo de la mujer se asocian a los períodos de ovulación, y más concretamente a la fertilidad. El método, de hecho, permite conocer cuáles son los días fértiles de cada ciclo solamente con la toma rutinaria de la temperatura, anotando las variaciones a lo largo de todo el mes.

Tal y como la propia estadista explicaba en la charla, seguir esta metodología no sólo permite usarla como indicativo para saber cuáles son los días fértiles y cuáles no: la progesterona, la hormona responsable de estos cambios, tiene un papel fundamental tras la concepción, y suele asociarse a cambios en la temperatura una vez finalizado el ciclo. Es decir: la temperatura basal también sirve para detectar de manera temprana -más incluso que un test de farmacia-, si hay o no embarazo.

La manera más eficaz de medirla: utilizar un termómetro específico, más sensible que un termómetro corriente, y tomar la temperatura en la cama, antes de levantarse o comer o beber nada, a poder ser siempre a la misma hora y después de una noche completa de sueño. La temperatura se tiene que anotar todos los días: pronto verás un patrón que coincide con un aumento de décimas en los días posteriores al comienzo de la ovulación. La subida se mantiene constante hasta el final del ciclo, y después vuelve a bajar: los días más fértiles son los que preceden a este aumento.

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