¿Qué es la decoración educativa?

Los niños aprenden a ser más ordenados cuando el entorno se adapta a sus necesidades tanto de crecimiento como educativas

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La decoración educativa permite a los niños aprender en casa al ritmo que van creciendo

Los españoles suelen aprovechar los meses de verano para realizar la mayoría de reformas domésticas. Esto incluye desde mejorar el aislamiento hasta las reformas de baños y cocinas, o las mejoras en el suelo y las paredes. Unas reformas que en ocasiones vienen de la mano de una necesidad de cambiar la decoración del hogar, especialmente si tenemos 'peques' que han dado el estirón, y tienen que cambiar de cuarto o pasar a una habitación 'de mayores'.

Una de las tendencias que más peso ha ganado dentro de la decoración infantil es lo que se conoce como 'decoración educativa', que permite desglosar el entorno en el que viven y juegan los niños en varios niveles, adaptándose a su ritmo de crecimiento y necesidades, e integrando en casa algunas de las rutinas que aprenden en el colegio y que normalmente no podrían llevar a cabo en el ámbito familiar.

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Desde eseñarles a mantener el orden hasta impulsar su creatividad con elementos estimulantes

Un ejemplo: que los armarios, lavabos o perchas destinadas a su ropa no estén puestos a su altura (algo que sí sucede en el entorno escolar), impide que los más pequeños se responsabilicen del orden de sus propios espacios, deshaciendo en parte los buenos hábitos que adquieren en el cole. Algo tan sencillo como poner algunas cajas o baúles a su disposición para guardar los juguetes, o un escalón para que se puedan lavar las manos o los dientes en el lavabo, conceden progresivamente una mayor autonomía a los niños, que aprenden a respetar el espacio compartido y a colaborar en el orden del hogar.

De hecho, y según un estudio desarrollado recientemente por Ikea, el 96 por ciento de los papás y mamás españoles creen que es importante que los niños vivan en un entorno moderadamente ordenado, a fin de que aprendan valores positivos también dentro de casa. 'El comportamiento de los padres tiene mucho que ver con la educación de los hijos, la mejor manera de educar es a través del ejemplo', puntualiza al respecto la psicopedagoga Virginia Corrachano. 'Si el niño ve que sus padres tienen una serie de rutinas relacionadas con el orden, lo va a adquirir de una manera natural, con cosas tan sencillas como recoger la mesa o recoger sus juguetes después de haber jugado con ellos'.

La decoración educativa, además, puede comenzar desde una edad temprana, y se extiende a toda suerte de elementos estimulantes integrados en el entorno infantil, como vinilos educativos, juguetes que estimulen el desarrollo o lámparas con proyecciones, que vayan evolucionando a través de los años hacia mapas, pizarras, globos terráqueos o juegos de construcción.

Más ideas: los tejidos y rotuladores lavables para expandir la creatividad fuera de los márgenes del papel, los póster con palabras en otros idiomas, las alfombras tipo puzzle, los abecedarios magnéticos o las etiquetas de los cajones de la ropa (para que vayan aprendiendo a vestirse solos) serán otro granito de arena estupendo para ir asimilando conceptos mientras van creciendo.

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