¿Por qué los bebés nacen de noche?

Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid revela cómo sería el ciclo natural de los partos sin intervención obstétrica

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La Universidad Autónoma de Madrid acaba de dar a conocer un artículo de divulgación que, aunque contemporáneo, nos lleva más de cien años atrás en el tiempo. Un tiempo en el que los partos no se programaban como hoy en día, los ciclos del cuerpo humano no estaban condicionados por la luz artificial, y la intervención obstétrica era más que reducida.

El estudio no apunta, como es obvio, a que esta situación fuese mejor para las mamás o los bebés, pero sí que permite observar de cerca cómo sería el comportamiento humano en lo que respecta al parto si éste se ejerciese de forma totalmente natural, manteniendo intactas sus características ancestrales. Y los resultados son claros: el parto humano, a día de hoy, guardaría estrechas semejanzas con el del resto de los primates. Es decir, tendría lugar predominantemente por la noche.

El texto, producido por Carlos Varea y Susana Fernández-Cerezo, ambos investigadores del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, parte del análisis del libro de nacimientos de la Casa de Maternidad de Madrid, asociada al Hospital de la Inclusa, entre los años 1887 y 1892. Hasta 4.599 partos de los que se han estudiado sus patrones y tiempos, y que revelan un patrón circadiano dominante en las horas del día en las que las mujeres tienden a dar naturalmente a luz, y que coincide en la gran mayoría de casos con la madrugada o primeras horas de la mañana. El patrón del parto sin intervencionismo obstétrico establecería de igual modo un marcado descenso en la natalidad desde el mediodía hasta la caída de la noche.

Estos patrones se identifican con los del resto de primates del grupo al que pertenece el homo sapiens, y que permite a la madres y sus crías llevar a cabo el parto con la protección del resto del grupo durante la noche. El estudio, que se publicaba inicialmente en el 'American Journal of Biology', focaliza su atención en la luminosidad natural frente a la artificial, y cómo esta sería la responsable del ciclo que domina la inducción natural del parto. Los patrones, además, se repiten independientemente de la estación, aunque si existe una diferencia entre el solsticio de invierno y el de verano: mientras que en los meses más oscuros hay una mayor concentración de partos durante la madrugada, en verano la gran mayoría se produce entre las 8 y las 12 de la mañana.

La explicación biológica: la actividad del útero estaría sincronizada con la melatonina, una hormona que varía de acuerdo a los ciclos del día y la noche (se secreta en ausencia de luz), y que contribuiría a la actividad de otras hormonas implicadas en el parto, provocando que las contracciones uterinas sean más intensas durante la noche.

Fuente: Carlos Varea y Susana Fernández-Cerezo

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