Diez signos tempranos del embarazo

Al margen del test de embarazo, ¿sabes cuáles son los signos tempranos más frecuentes de que estás esperando un bebé?

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Los test de embarazo son, junto con la visita al médico o ginecólogo, la manera más precisa de determinar si estamos o no esperando un bebé. Sin embargo, hay una serie de señales que pueden ponerte sobreaviso sobre si ir o no a la farmacia, o pedir una cita con el doctor de cabecera. ¿Sabes cuáles son los primeros signos del embarazo más frecuentes?

1. Cansancio o fatiga. Por sí solo, el cansancio es un difícil detector de un posible embarazo, ya que suele ir más asociado con el estrés o la falta de sueño. Sin embargo, la fatiga suele ser una pesada compañera en estas primeras semanas de gestación. Si crees estar embarazada, intenta combatirla descansando más y comiendo mejor, en lugar de recurrir a bebidas estimulantes, como la cafeína o teína.

2. Falta en la menstruación. Aunque es lo primero que nos viene a la mente a la hora de considerar un posible embarazo, tener una 'falta' no siempre es sinónimo de estar esperando un bebé, al menos no exclusivamente. Las irregularidades en el ciclo menstrual son frecuentes a cualquier edad (en mujeres jóvenes pero también en las que se acercan a la menopausia), y pueden estar provocadas tanto por estrés como por cambios hormonales o por la propia fatiga que comentábamos anteriormente.

3. Sangrado muy leve. Otro síntoma habitual que suele seguir a los posteriores seis o doce días de la concepción es el sangrado, muy leve, así como los calambres en el bajo vientre, similares a los calambres menstruales, y que pueden estar asociados a la implantación del óvulo fecundado en la pared uterina. Se denomina 'sangrado de implantación'.

4. Olfato y gusto sensibles. Muchas mujeres sienten aversión hacia determinados alimentos en las primeras semanas del embarazo, que suelen desaparecer a partir del segundo trimestre. No hay una lista específica de alimentos que 'repelan' a las embarazadas, aunque en el caso de los olores, es frecuente que sean los olores que antes encontrábamos ligeramente molestos los que ahora nos resulten aversivos, como perfumes my fuertes, quesos o el humo del tabaco. Tanto uno como otro -olfato y gusto-, se vuelven más sensibles por los cambios hormonales que atraviesa el organismo durante la gestación.

5. Pecho más grande o más sensible al tacto. Los cambios en el tamaño del pecho son otro indicador temprano del embarazo, manifestándose entre la primera y la segunda semana de gestación.

6. Naúseas. Uno de los síntomas más molestos y también más evidentes: las naúseas, matutinas o no, suelen aparecer a la segunda semana de producirse la concepción, y prolongarse durante un período de cuatro meses o incluso más. Las culpables en este caso vuelven a ser las hormonas, en concreto la hCG (también llamada gonadotrofina coriónica humana), una hormona producida por el embrión, que promueve la secreción de progesterona, enriqueciendo el útero para que pueda sostener el desarrollo del bebé.

7. Ganas de ir al baño frecuentes. Durante todo el embarazo, también en las primeras semanas, el creciemiento del útero tiende a empujar la vejiga, aumentando con ello las visitas al baño casi sin darnos cuenta del por qué.

8. Estreñimiento. El estreñimiento suele ser la otra cara de la moneda, también asociado a los altos niveles de progesterona del cuerpo, que ralentizan el proceso de digestión y del paso de los alimentos a través del tracto intestinal. Fundamental beber agua para mantener activo el sistema digestivo, comer frutas y verduras ricas en fibra y hacer ejercicio para evitar molestias mayores en etapas posteriores de la gestación.

9. Cambios de humor. Aunque los cambios de humor se suelen asociar al síndrome premenstrual, el cóctel de hormonas que acompaña a las primeras semanas de embarazo también puede disparar la sensibilidad femenina, haciendo que vayamos de la risa al enfado sin explicación.

10. Dolores espalda. También asociados a los cambios hormonales, los dolores de espalda suelen aumentar progresivamente a medida que avanza el embarazo, ya que los músculos suelen distenderse a medida que el cuerpo va ganando peso.

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